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El error médico: una causa de muerte más frecuente de lo que creemos

Introducción

Cuando pensamos en las principales causas de muerte, solemos imaginar enfermedades cardiovasculares, cáncer o accidentes. Sin embargo, existe una amenaza silenciosa y muchas veces invisibilizada dentro del propio sistema de salud: el error médico. Diversos estudios internacionales y reportes institucionales han revelado que los errores médicos son una de las principales causas de fallecimiento, por encima de patologías conocidas y prevenibles. Reconocer esta realidad es el primer paso para prevenirla.

¿Qué se considera un error médico?

El error médico se refiere a una falla no intencionada en el proceso de atención médica, que puede causar daño al paciente. Esto incluye:

  • Errores de diagnóstico: diagnósticos incorrectos, tardíos o pasados por alto.
  • Errores de medicación: dosis equivocadas, omisión de medicamentos necesarios o administración de medicamentos equivocados.
  • Errores quirúrgicos: intervenciones en el sitio incorrecto, uso inadecuado de técnicas, o problemas en la esterilización.
  • Errores en la comunicación: entre profesionales, o entre profesionales y pacientes.
  • Errores administrativos: registros médicos incorrectos, omisión de antecedentes clínicos relevantes.

No todos los errores resultan en muerte, pero cuando se combinan múltiples fallas del sistema, la posibilidad de daño grave o fatal se incrementa.

¿Qué dicen los datos?

Uno de los estudios más citados sobre el tema fue realizado por investigadores(1) de la Universidad Johns Hopkins en 2016, quienes estimaron que más de 250.000 personas mueren por año en EE. UU. debido a errores médicos, lo que lo ubicaría como la tercera causa de muerte después de las enfermedades cardíacas y el cáncer.

Otros informes, como los del Institute of Medicine (IOM) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), coinciden en señalar que los errores médicos son una epidemia global, especialmente en sistemas sanitarios sobrecargados, fragmentados o sin controles de calidad efectivos.

Causas y factores de riesgo

El error médico rara vez responde a una sola causa. Entre los factores más frecuentes encontramos:

  • Sobrecarga laboral y estrés profesional
  • Falta de entrenamiento o actualización científica
  • Fallos en la comunicación clínica
  • Sistemas de salud desorganizados o mal informatizados
  • Ambientes laborales inadecuados para la toma de decisiones seguras
  • Presión económica o institucional sobre los profesionales de la salud

Impacto en los pacientes y los profesionales

Los errores médicos no solo generan consecuencias devastadoras para los pacientes y sus familias (muerte, discapacidad, pérdida de confianza en el sistema), sino que también afectan profundamente a los propios profesionales de la salud, quienes pueden experimentar estrés postraumático, culpa, ansiedad y riesgo de burnout.

La cultura del silencio que a veces impera en torno al error médico impide que se aprenda de los fallos, favoreciendo su repetición.

¿Cómo prevenirlos?

La prevención de los errores médicos debe ser una prioridad en salud pública. Algunas estrategias efectivas incluyen:

  • Protocolos clínicos estandarizados y guías de práctica actualizadas.
  • Revisión multidisciplinaria de casos complejos o adversos.
  • Comunicación efectiva entre niveles de atención.
  • Uso seguro de tecnologías de la información en salud (HIS, alertas clínicas).
  • Capacitación continua en seguridad del paciente.
  • Apoyo institucional para la notificación voluntaria de errores sin sanciones punitivas.

¿Y en América Latina?

En muchos países de América Latina, incluido Argentina, el subregistro y la falta de sistemas unificados de información impiden tener cifras exactas. No obstante, distintos estudios y experiencias judiciales muestran que el problema también es significativo. La falta de auditorías clínicas, la sobrecarga hospitalaria, la judicialización de la medicina y la precarización laboral son factores que potencian los riesgos.

Conclusión

El error médico es una realidad ineludible y dolorosa que debe ser enfrentada con responsabilidad, transparencia y políticas públicas. No se trata de buscar culpables individuales, sino de fortalecer un sistema sanitario más seguro, humano y eficaz. Solo así podremos garantizar el derecho fundamental a una atención médica de calidad para todos.

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    La medicina legal como garante de los derechos humanos: una revisión ética y forense

    Resumen

    La medicina legal ocupa un rol estratégico en la protección y garantía de los derechos humanos, al aplicar el conocimiento médico-científico en contextos judiciales y administrativos. Este artículo analiza la relación entre derechos humanos, bioética y las principales ramas de la medicina legal, destacando su función como herramienta técnica al servicio de la justicia y la dignidad humana. Se revisaron aportes doctrinarios y científicos de autores reconocidos, así como instrumentos internacionales relevantes, con el objetivo de reflexionar sobre los desafíos éticos, científicos y profesionales que enfrenta la práctica médico-legal contemporánea. Se concluye que la medicina legal, ejercida con rigor técnico e independencia ética, constituye un pilar esencial para la vigencia efectiva de los derechos humanos.

    Palabras clave: medicina legal; derechos humanos; bioética; ciencias forenses; ética médica.


    Abstract

    Human Rights and Legal Medicine: Contributions of Bioethics and Forensic Sciences to Justice and Human Dignity

    Legal medicine plays a strategic role in the protection and guarantee of human rights by applying medical and scientific knowledge within judicial and administrative contexts. This article analyzes the relationship between human rights, bioethics, and the main branches of legal medicine, emphasizing their function as technical tools in the service of justice and human dignity. Doctrinal and scientific contributions from recognized authors, as well as relevant international instruments, are reviewed in order to reflect on the ethical, scientific, and professional challenges faced by contemporary medico-legal practice. It is concluded that legal medicine, when exercised with technical rigor and ethical independence, constitutes a fundamental pillar for the effective enforcement of human rights.

    Keywords: legal medicine; human rights; bioethics; forensic sciences; medical ethics.


    Introducción

    La medicina legal se desarrolla en un espacio de convergencia entre el conocimiento médico, el derecho y la ética. Su intervención resulta determinante en situaciones donde se encuentran comprometidos derechos fundamentales, tales como el derecho a la vida, a la integridad física y psíquica, a la identidad y al debido proceso. En este contexto, la práctica médico-legal no puede concebirse como una actividad meramente técnica o neutral, sino como una disciplina con profundas implicancias éticas y jurídicas.

    Los derechos humanos constituyen el marco normativo que orienta y limita el accionar del Estado y de los profesionales que actúan en su órbita. Desde esta perspectiva, la medicina legal se configura como un instrumento técnico indispensable para la investigación, documentación y reparación de violaciones a dichos derechos (Donnelly, 2013). Paralelamente, la bioética aporta principios rectores que permiten abordar los dilemas propios de la práctica pericial, especialmente en escenarios de vulnerabilidad y coerción institucional (Beauchamp & Childress, 2013).


    Marco Conceptual: Derechos Humanos y Bioética

    La consolidación de los derechos humanos en el ámbito sanitario se vincula estrechamente con el desarrollo de la bioética como disciplina académica y práctica. Instrumentos internacionales, como la Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos de la UNESCO, establecen que toda intervención médica debe respetar la dignidad, la autonomía y los derechos fundamentales de las personas, independientemente del contexto en que se realice.

    En el ámbito médico-legal, estos principios adquieren una relevancia particular, dado que muchas intervenciones se efectúan sin finalidad terapéutica directa y bajo mandato judicial o administrativo. La bioética permite entonces delimitar responsabilidades, prevenir abusos y fortalecer la legitimidad social de la actuación pericial.


    Ramas de la Medicina Legal y su Relación con los Derechos Humanos

    Tanatología forense

    La tanatología forense cumple un rol central en la investigación de muertes violentas, sospechosas o institucionales. En contextos de desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales y conflictos armados, su aporte resulta fundamental para garantizar el derecho a la verdad, la justicia y la reparación integral de las víctimas y sus familiares (Oehmichen, 2014).

    La identificación de restos humanos y la determinación científica de la causa y el mecanismo de muerte constituyen obligaciones éticas y jurídicas del Estado, con la medicina legal como soporte técnico esencial.

    Traumatología forense

    La evaluación médico-legal de lesiones corporales permite documentar violaciones al derecho a la integridad física, especialmente en casos de violencia de género, violencia institucional y tortura. La correcta interpretación de los hallazgos clínicos y su adecuada correlación con los hechos denunciados son determinantes para evitar la impunidad y garantizar el debido proceso (Saunders, 2010).

    Psiquiatría forense

    La psiquiatría forense aborda problemáticas sensibles vinculadas a la capacidad, la imputabilidad penal y el riesgo, en un marco donde los derechos de las personas con padecimientos mentales han sido históricamente vulnerados. Las evaluaciones deben realizarse con criterios científicos, evitando estigmatizaciones y respetando el derecho a la salud mental y a la no discriminación (Appelbaum, 2015).

    Toxicología forense

    La toxicología forense contribuye a la administración de justicia mediante el análisis científico de sustancias tóxicas, drogas y fármacos. La calidad metodológica de estos estudios resulta crucial para proteger derechos fundamentales como la presunción de inocencia y el derecho a un juicio justo (Hanzlick & Combs, 2016).

    Documentología y genética forense

    El análisis documental y la genética forense protegen derechos vinculados a la identidad personal, la filiación y la seguridad jurídica. En procesos de restitución de identidad y justicia transicional, estas disciplinas adquieren una dimensión ética y humanitaria de particular relevancia.

    Bioética Aplicada a la Práctica Médico-Legal

    La aplicación práctica de la bioética en medicina legal se manifiesta en aspectos como la confidencialidad de la información pericial, el uso proporcional de técnicas invasivas, la independencia profesional y la protección de poblaciones vulnerables. Como señala Nussbaum (2006), la justicia debe orientarse a garantizar capacidades humanas básicas, entre ellas la salud y la integridad corporal, lo que impone a la medicina legal una responsabilidad social indelegable.

    Discusión

    La medicina legal enfrenta desafíos crecientes derivados del avance tecnológico, la judicialización de la medicina y el aumento de demandas sociales en materia de derechos humanos. El uso de técnicas como el ADN, la digitalización de datos biométricos y la inteligencia artificial plantea nuevos dilemas éticos relacionados con la privacidad, la seguridad de la información y el consentimiento.

    En este escenario, resulta imprescindible fortalecer la formación ética y en derechos humanos de los profesionales médico-legales, así como garantizar su independencia técnica frente a presiones institucionales.

    Conclusiones

    La medicina legal constituye un pilar fundamental para la vigencia efectiva de los derechos humanos. Cada una de sus ramas aporta conocimiento científico indispensable para la administración de justicia, pero su legitimidad depende del respeto irrestricto por la dignidad humana y los principios bioéticos. Ejercida con rigor técnico, independencia y compromiso ético, la medicina legal se consolida como una herramienta esencial al servicio de la justicia y de la sociedad.

    Referencias

    Appelbaum, P. S. (2015). Assessment of patients’ competence to consent to treatment. New England Journal of Medicine, 357(18), 1834–1840.
    Beauchamp, T. L., & Childress, J. F. (2013). Principles of biomedical ethics (7th ed.). Oxford University Press.
    Donnelly, J. (2013). Universal human rights in theory and practice (3rd ed.). Cornell University Press.
    Hanzlick, R., & Combs, D. (2016). Principles of forensic toxicology. Academic Press.
    Nussbaum, M. C. (2006). Frontiers of justice: Disability, nationality, species membership. Harvard University Press.
    Oehmichen, M. (2014). Forensic medicine and human rights. Forensic Science International, 233(1–3), 1–6.
    Saunders, S. (2010). Forensic evaluation of physical injury. CRC Press.
    UNESCO. (2005). Universal declaration on bioethics and human rights.


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    Simulación y Disimulación en Medicina Legal y Práctica Clínica

    Introducción

    La correcta interpretación de los síntomas reportados por un paciente es uno de los pilares de la medicina. Sin embargo, existe una zona compleja donde la clínica se entrecruza con las motivaciones de un individuo: la simulación y la disimulación, fenómenos que pueden tener implicancias éticas, económicas, laborales, legales y terapéuticas. Su identificación no solo es relevante en el ámbito médico legal, sino también en contextos asistenciales cotidianos (urgencias, psiquiatría, neurología, medicina laboral, seguros, ART, juntas médicas, entre otros).

    Conceptos Básicos

    Simulación

    El paciente finge, exagera o produce síntomas con un objetivo externo consciente (beneficio secundario). Ejemplos:

    • Obtener una indemnización.
    • Conseguir licencias o beneficios laborales.
    • Evitar sanciones penales.
    • Obtener medicación controlada.

    Disimulación

    El paciente oculta o minimiza síntomas o signos, también con un propósito consciente. Puede buscar:

    • Evitar certificaciones de incapacidad.
    • Continuar trabajando sin restricciones.
    • Lograr el apto psicofísico para tareas especiales (licencias de conducir, porte de armas).
    • Eludir un diagnóstico que implique estigma (por ejemplo, trastornos mentales).

    Cuándo sospechar simulación o disimulación

    La sospecha no debe basarse en prejuicios, sino en discordancias objetivas entre:

    • Historia clínica.
    • Hallazgos físicos.
    • Estudios complementarios.
    • Funcionalidad real del paciente.

    Indicadores de sospecha

    En Simulación

    • Síntomas vagos, dramáticos o cambiantes, poco explicables fisiológicamente.
    • Falta de coherencia entre examen físico y conducta espontánea (ejemplo: cojera evidente cuando es observado, marcha normal al salir del consultorio).
    • Resistencia a pruebas diagnósticas objetivas o tratamientos.
    • Desproporción entre dolor subjetivo y signos clínicos.
    • Ganancias secundarias claras.

    En Disimulación

    • Negación de síntomas evidentes (tos en disimuladores de enfermedad respiratoria, temblor en disimuladores neurológicos).
    • Minimización de riesgos (personas que necesitan conservar trabajo, deportistas profesionales).
    • Conducta sobreadaptada o indiferente ante hallazgos graves.
    • Motivos administrativos, laborales o legales en sentido contrario a la incapacidad.

    Diagnósticos Diferenciales a Considerar

    La sospecha de simulación o disimulación no reemplaza la búsqueda de patología real. Diagnósticos diferenciales:

    ÁreaCuadroCaracterísticas diferenciales
    NeurologíaTrastornos somatomorfos, conversivosSíntomas no voluntarios, no buscan ganancia secundaria clara.
    PsiquiatríaTrastornos facticios (Munchausen)Producción de síntomas intencional, pero con beneficio “interno” (rol de enfermo), no económico.
    ReumatologíaFibromialgia, dolor crónicoSíntomas subjetivos pero compatibles con patrones clínicos.
    Medicina laboralSíndrome de latigazo cervicalPuede coexistir lesión real + exageración.
    Neurolingüística/PsicoAmnesia funcional vs. fingidaEvaluación interdisciplinaria y pruebas de validez.

    Tipos de Simulación

    TipoCaracterísticasEjemplo
    Simulación pura o totalSe inventa un cuadro inexistente.Dolor incapacitante sin lesión real.
    Simulación parcial -SobresimulaciónExagera un síntoma real.Lumbalgia mínima donde
    se exagera el dolor.
    Simulación parcial – MetasimulaciónManifiesta síntomas que ya han curadoRefiere continuar con lumbalgia que ya se curaron
    Simulación de incapacidadFinge imposibilidad funcional.Parálisis voluntaria.
    Simulación con autoprovocaciónProduce síntomas artificialmente.Lesiones cutáneas autoinfligidas para indemnización.

    Tipos de disimulación

    TipoCaracterísticasEjemplo
    Disimulación laboralSe oculta incapacidad para no perder el empleo.Trabajador que oculta dolor crónico.
    Disimulación penal/administrativaOculta trastorno que le impediría conducir u ocupar ciertos cargos.Negar epilepsia para renovar licencia de conducir.
    Disimulación por estigmaMinimiza síntomas de salud mental.Ocultar depresión severa.
    Disimulación deportivaMinimiza lesión para competir.Jugador con lesión muscular que quiere jugar la final.

    Metodología para la Evaluación Clínica y Pericial

    1. Historia clínica dirigida

    • Preguntas repetidas en momentos diferentes.
    • Detallar evolución funcional y conductas diarias.

    2. Examen físico comparativo

    Comparar:

    • Movimientos espontáneos vs. dirigidos.
    • Funciones auscultadas sin aviso vs. durante la prueba.

    3. Pruebas objetivas

    • Estudios de imagen y funcionales (EMG, pruebas de esfuerzo, etc.).
    • Tests neuropsicológicos de validez de esfuerzo.

    4. Observación conductual

    • Cómo camina, se viste, manipula objetos.

    5. Análisis de coherencia

    • Si el relato no encaja con anatomía, fisiología o tiempos de recuperación.

    6. Trabajo interdisciplinario

    Medicina legal, psiquiatría, psicología, kinesiología, neurología según el caso.

    Consideraciones Éticas y Legales

    • Que haya “presentaciones no creíbles” no implica automáticamente enfermedad mental fingida: puede haber patologías atípicas, comorbilidad, evaluación incompleta, trastornos facticios, somatomorfos, errores diagnósticos, etc.
    • Las cifras provienen, en general, de muestras sesgadas (forenses, recluidos, solicitudes de discapacidad), por lo que no son representativas de la población general.
    • La sospecha no habilita maltrato, prejuicio ni negación de asistencia.
    • Muchas veces la “simulación” es solo una hipótesis de trabajo — su confirmación requiere evaluación minuciosa, tests de validez, seguimiento clínico y peritajes.
    • Los informes deben describir hechos observables, no juicios de valor (“no se objetivan signos que justifiquen…”).
    • La conclusión debe basarse en evidencia, sin afirmar simulación si no es objetivamente demostrable.

      Conclusión

      La simulación y la disimulación son fenómenos relevantes en la práctica clínica y médico-legal. Detectarlos requiere objetividad, formación específica y evaluación integral. El desafío profesional no es simplemente “demostrar engaño”, sino proteger derechos, evitar injusticias, optimizar diagnósticos y garantizar decisiones médicamente seguras y legalmente válidas.


      Estudios y estimaciones sobre simulación en licencias laborales / incapacidad por salud mental

      La cuestión de qué porcentaje de licencias laborales por enfermedades mentales correspondería realmente a “simulación” — es decir, a falsificación o exageración consciente de síntomas — es bastante controvertida. Hay algunos estudios y estimaciones, pero los resultados varían muchísimo según el país, el sistema de salud/social, la metodología de evaluación y los incentivos existentes. Aún así, puedo mostrarte lo que se sabe — y sobre todo, sus limitaciones — junto con algunas fuentes recientes.

      • Hay un reciente trabajo en español titulado Protocolo de evaluación de simulación de enfermedad mental laboral PES‑L (2025) que propone un instrumento psicométrico para detectar simulación en el ámbito laboral. En este estudio, con un punto de corte de 14 en la escala, se “clasificaría correctamente al 72,16 % de las personas del grupo de potenciales simuladores”. revistavertex.com.ar+1
      • En un análisis de casos en contexto laboral en Colombia, Descripción de pacientes colombianos con simulación/magnificación de enfermedad mental, sobre 76 pacientes evaluados en junta médica mental laboral, se encontró que tras evaluación muchos casos con diagnóstico psiquiátrico inicial fueron descartados tras peritaje: solo 27.6% conservaron diagnóstico luego del análisis, evidenciando “inconsistencias clínicas, magnificación y simulación de síntomas”. www.elsevier.com
      • Una revisión de la literatura especializada sugiere que en reclamos de incapacidad/discapacidad por trastornos mentales la simulación — “malingering” — podría estar presente en un porcentaje relevante: según American Academy of Psychiatry and the Law (AAPL), en evaluaciones psiquiátricas de discapacidad laboral/compensación se ha estimado que la incidencia de simulación puede alcanzar hasta un 30 %. jaapl.org
      • Estudios más amplios sobre demandas por discapacidad (no siempre exclusivamente salud mental) indican rangos variables: por ejemplo, en reclamos de discapacidad por “trastornos mentales” se encontraron estimaciones entre 45.8% a 59.7% de casos con simulación. OUP Academic+1
      • Una investigación en España, Prevalencia Estimates of Symptom Feigning and Malingering in Spain (2022), encuestó a profesionales y población general, y reportó que muchos estiman una prevalencia de “presentaciones no creíbles” de síntomas en licencias y reclamaciones entre 20 % y 40 %. SpringerLink+1

      Interpretaciones y limitaciones

      • Los estudios muestran que sí existe una proporción significativa de licencias/incapacidades laborales por salud mental en que se detectan — o al menos se sospechan — fenómenos de simulación o exageración.
      • Pero hay una gran variabilidad: desde ~ 20–30 % hasta casi la mitad (en algunos análisis forenses o de compensación). Esto depende mucho del tipo de muestra: reclamos de discapacidad, evaluaciones forenses, población general, ámbito laboral, sistema de salud/social, etc.
      • Muchos trabajos detectan “presentaciones no creíbles” o “sospechas de simulación” usando herramientas psicométricas o tests de validez; eso no equivale a decir que se trata con certeza de simulación en todos los casos — algunos pueden representar trastornos reales atípicos, comorbilidades, error diagnóstico, disimulación, etc.
      • En algunos países — o sistemas de compensación — puede haber sobreestimación: los datos pueden sesgarse si solo se analizan casos seleccionados (por ejemplo, cuando ya hay sospecha).

      Conclusión

      No existe — por ahora — un valor universal, confiable y generalizable que diga “X % de licencias laborales por enfermedad mental son simuladas”. Las mejores estimaciones sugieren que en contextos de evaluación forense o compensación, una proporción importante — quizás entre 20 % y 50 % — podría implicar exageración o simulación, aunque con variabilidad alta según contexto.

      Asimismo, en los últimos años se han desarrollado instrumentos psicométricos (como el PES-L) que permiten identificar con cierta probabilidad casos sospechosos, lo que aporta datos, pero no certificados absolutos.


      Preguntas frecuentes (FAQ)

      ¿Cuál es la prevalencia de simulación / “feigning” en salud mental?

      No hay un “porcentaje universal” confiable que indique cuántas personas con enfermedades de salud mental fingen o disimulan síntomas. Las estimaciones varían muchísimo según el contexto (forense, hospitalario, laboral, población general) y la metodología usada. Pero sí hay estudios que brindan aproximaciones dentro de muestras específicas. Acá te muestro algunas cifras relevantes y sus límites.

      • En otro estudio sobre presos derivados a un servicio de salud mental forense, con métodos clínicos + tests psicológicos, se clasificó como simulación a un 32 % de los casos analizados. PubMed
      • Un trabajo reciente en España que exploró percepciones de profesionales y población general — con cuestionarios sobre “presentaciones no creíbles de síntomas” — halló que muchos estimaron la prevalencia entre 20 % y 40 % en sus contextos profesionales. SpringerLink+1
      • En un contexto de incapacidad laboral (evaluaciones psiquiátricas en salud ocupacional), un estudio detectó “magnificación/simulación de síntomas” en un porcentaje no menor dentro de su muestra, aunque no todos los casos correspondían a trastorno real. www.elsevier.com

      ¿Por qué no hay un porcentaje fiable y universal?

      • Las tasas dependen fuertemente del contexto: por ejemplo, evaluaciones forenses, solicitudes de discapacidad, población general, pacientes hospitalizados, presos, etc.
      • La metodología varía: algunos estudios usan tests de validez de síntoma/neuropsicológicos, otros sólo entrevistas clínicas — lo que afecta muchísimo la detección.
      • Muchas personas que simulan o disimulan podrían no ser detectadas: quienes logran mantener consistencia pueden quedar fuera de los estudios.
      • Estigma, ética, y dificultad diagnóstica complican diferenciar entre enfermedad mental real, trastornos facticios, somatomorfos, simulación, disimulación, exageración o comorbilidades.

      ¿Qué se puede deducir de la prevalencia de la simulación?

      • En contextos forenses o de evaluación de incapacidad, la prevalencia de la simulación parece no ser trivial: del orden de 1 caso cada 5-6 personas evaluadas en algunas muestras (entre el 15-20 %) cuando se aplican métodos rigurosos.
      • En muestras más seleccionadas o de alta sospecha (por ejemplo, reclusos derivados a psiquiatría), la proporción puede ser mucho más alta: 30 % o más.
      • Las estimaciones de “experiencia clínica”: muchos profesionales opinan que la “presentación no creíble” podría representar entre 20 y 40 % de los casos en su práctica diaria — aunque eso no equivale a confirmación de simulación.

      No existe un valor universal válido para afirmar cuántos “trastornos mentales” corresponden a simulación o disimulación. Las estimaciones más robustas en contextos forenses indican alrededor de 15-20 %, pero varían mucho según el contexto. Por eso, cualquier dato debe interpretarse con extrema cautela, como un rango orientativo dentro de contextos específicos.

      Si querés — puedo revisar la literatura científica más reciente (últimos 10 años) sobre este tema y ver rangos actualizados de prevalencia de simulación en salud mental en contextos forenses y clínicos. ¿Te lo armo?

    • Cuando se trata de proteínas, ¿cuánto es demasiado?

      Probablemente ya hayas escuchado muchos comentarios acerca de algunas dietas a base de proteínas: «Es una dieta deliciosa, fácil de mantener y que garantiza ayudarte a perder peso sin esfuerzo». O tal vez se supone que desarrolla la musculatura, protege las articulaciones o previene el Alzheimer. Cualquiera de esas dietas y cualquiera sea el comentario, hay una gran probabilidad que sea, de hecho, demasiado bueno para ser cierto.

      En los últimos años, las dietas altas en proteínas se encuentran entre las mas populares, ya sea que la proteína se consuma como suplemento (batidos de proteínas para los físicoculturistas) o simplemente una porción más grande de lo normal de una dieta balanceada (como The Zone, Atkins o Paleo Diets)
      Quizás tengas curiosidad acerca de una de estas dietas o ya las hayas probado, pero ¿te has preguntado si demasiada proteína podría ser un problema para tu salud?

      ¿Cuánta proteína necesitas?

      La proteína es esencial para la vida, es un ladrillo en la construcción de cada célula humana y participa en las funciones bioquímicas vitales del cuerpo humano. Es particularmente importante en el crecimiento, desarrollo y reparación de tejidos. La proteína es uno de los tres principales «macronutrientes», junto con los carbohidratos y las grasas. Por lo tanto, se requiere consumir suficientes proteínas para evitar la desnutrición; también es importante para preservar la masa muscular y la fuerza a medida que envejecemos.

      En los últimos años, algunos han abogado por una dieta rica en proteínas para acelerar el metabolismo y facilitar la pérdida de peso, aunque el éxito en ese sentido es muy variable.

      • La cantidad ideal de proteína que debe consumir cada día es un poco incierta. Las recomendaciones comúnmente citada son 56 gr/día para los hombres y 46 gr/día para las mujeres.  Se podría obtener unos 46 gr/d en 1 porción de yogur griego bajo en grasa, en 115 gr de pechuga de pollo magra y en un tazón de cereal con leche descremada.
      • Una cantidad diaria recomendada (RDA) basada en el peso corporal es de 0.8 gr por Kg de peso. Por ejemplo una persona de 63 kg, necesitaría 50 gr de proteínas por días. Las personas muy activas, especialmente las que buscan desarrollar masa muscular, pueden necesitar más.
      • Basado en el porcentaje de calorías: para un adulto activo, aproximadamente el 10% de las calorías debrían provenir de proteínasl
      • Prestar más atención al tipo de proteína en su dieta en lugar de la cantida; por ejemplo, moderar el consumo de carnes rojas y aumentar las fuentes de proteínas más saludables, como el salmón, el yogur o los frijoles o porotos.
        Sin embargo, algunos expertos sugieren que estas recomendaciones son incorrectas y que deberíamos consumir más proteínas, hasta el doble de la recomendaciones estándar. Otros afirman que la dieta estadounidense y me atrevo a decir como la argentina ya contienen demasiada proteína. (Lea más sobre el pensamiento de expertos sobre este tema en este resumen de dos «Cumbres de proteínas» en 2007 y 2013«, para analizar el papel de la proteína en la salud humana y para explorar la percepción errónea de que los estadounidenses consumen en exceso las proteínas». fueron patrocinados en parte por grupos de la industria de alimentos de origen animal).

      ¿Puede dañar al organismo comer demasiadas proteínas?

      La respuesta corta es sí. Al igual que con la mayoría de las cosas en la vida, puede haber demasiadas cosas buenas y si usted come demasiada proteína, puede haber un precio que pagar. Entre las condiciones relacionadas con las dietas altas en proteínas se encuentran:

      •  El colesterol alto y un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular
      • Aumento del riesgo de cáncer
      • Enfermedad renal y cálculos renales
      • Aumento de peso (sí, esto parece extraño para una estrategia de pérdida de peso propuesta)
      • Estreñimiento o diarrea

      Sin embargo, tenga en cuenta que estas son solo asociaciones, es decir, algunos estudios han observado estas afecciones entre las personas con dietas altas en proteínas; pero eso no significa que la proteína en realidad causó la condición. Además, algunos de estos no se deben necesariamente a la proteína en sí, sino a cómo se consume la proteína o a qué reemplaza la proteína; por ejemplo, una dieta alta en proteínas que contenga mucha carne roja y productos lácteos altos en grasa podría llevar a un mayor colesterol, y un mayor riesgo de enfermedad cardíaca y cáncer de colon, mientras que otra dieta alta en proteínas rica en proteínas de origen vegetal puede no tener riesgos similares. Y un estudio descubrió que el aumento de peso era más probable cuando las proteínas reemplazaban a los carbohidratos en la dieta, pero no cuando reemplazaban la grasa.

      Entonces, cuando se trata de proteínas, ¿cuánto es demasiado?

      Es difícil dar una respuesta específica, ya que todavía hay muchas incertidumbres y los propios expertos no están de acuerdo. Sin embargo, para la persona promedio (que no es un atleta de élite o está muy involucrado en la musculación del cuerpo) es mejor evitar más de 2 mg / kg; eso sería alrededor de 125 gramos / día para una persona de 63 kg.

      La nueva información podría cambiar nuestra manera de pensar sobre la cantidad máxima segura, pero hasta que sepamos más sobre la seguridad, los riesgos y los beneficios de las dietas altas en proteínas, esto parece una recomendación razonable.

      ¿Qué debería hacer un amante de la proteína?

      Si desea mantener una dieta alta en proteínas, los detalles son importantes:

      • Averigüe de su médico si tiene algún problema de salud (como una enfermedad renal) que pueda hacer que dicha dieta sea riesgosa.
      • Obtenga su proteína de fuentes saludables como productos lácteos bajos en grasa, pescado, nueces y frijoles, pollo magro y pavo; evitar las fuentes de proteínas que contienen carbohidratos altamente procesados y grasas saturadas
      • Extiende tu consumo de proteínas en todas tus comidas durante todo el día
      • Elija una dieta bien balanceada que incluya muchas verduras, frutas y fibra; la dieta mediterránea o la dieta DASH son buenos puntos de partida.

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      Riesgo judicial en el Fuero Laboral: Definición. Grietas del sistema

      En el contexto de la justicia laboral de Argentina, se entiende por riesgo judicial a la contingencia derivada de decisiones judiciales adversas para las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (ART) o empleadores, incluso en aquellos casos en los que las demandas promovidas por los trabajadores carecen de sustento médico, legal o fáctico verificable.

      Este riesgo se ve incrementado cuando se judicializan patologías que:

      • No cumplen con los criterios clínicos, diagnósticos o epidemiológicos reconocidos para ser consideradas enfermedades profesionales o accidentes laborales.
      • No presentan nexo de causalidad laboral demostrable.
      • Han sido previamente rechazadas por las comisiones médicas conforme a la normativa vigente, y aun así obtienen fallos favorables en sede judicial.

      Entre los factores que agravan este tipo de riesgo se incluyen:

      • La utilización de pericias médicas con escasa fundamentación científica o deficiente imparcialidad.
      • La ausencia de mecanismos eficaces de control y sanción frente a la litigación temeraria o fraudulenta.
      • La existencia de incentivos económicos y profesionales para fomentar la litigiosidad, por parte de ciertos actores del sistema.

      El riesgo judicial, en este sentido, representa una amenaza a la sostenibilidad técnica, económica y actuarial del sistema de riesgos del trabajo, afectando la equidad, la previsibilidad y la seguridad jurídica del régimen. Asimismo, genera un efecto multiplicador que distorsiona el verdadero objeto del sistema: la reparación pronta y justa de los daños laborales reales.

      Jurisprudencia Relevante

      1. Rechazo de Patologías Preexistentes: La Sala Laboral del Tribunal Superior de Justicia de Córdoba revocó una sentencia que admitía una demanda por enfermedades preexistentes al ingreso de la trabajadora, destacando que las patologías reclamadas eran anteriores y habían sido aceptadas por la accionante en el examen preocupacional.
      2. Incongruencias en el Relato del Accidente: El mismo tribunal confirmó el rechazo de una demanda al no comprobarse la existencia de un accidente de trabajo, debido a las graves incongruencias entre el relato de los hechos y las patologías denunciadas. escuelajudicial.justiciacordoba.gob.ar
      3. Enfermedades No Listadas y Maltrato Laboral: En el caso «E. D. H. c/ Asociart ART S.A.», la Cámara del Trabajo de Mendoza admitió una demanda contra una ART al comprobarse que la diabetes padecida por el actor tuvo relación de causalidad con el ejercicio abusivo del ius variandi y los malos tratos proferidos por sus superiores.
      4. Consideración de Infarto como Accidente de Trabajo: La Sala Laboral del Tribunal Superior de Justicia de Córdoba condenó a la Empresa Provincial de Energía de Córdoba (EPEC) por las consecuencias sufridas por uno de sus trabajadores a raíz de un infarto agudo de miocardio mientras prestaba tareas, y revocó así la resolución que no lo había considerado un accidente de trabajo. Comercio y Justicia

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      Efectos de una dieta baja en carbohidratos en el gasto de energía durante el mantenimiento de la pérdida de peso

      Ensayo aleatorio

      BMJ 2018 ; 363 doi: https://doi.org/10.1136/bmj.k4583 (publicado el 14 de noviembre de 2018) Cite esto como: BMJ 2018; 363: k4583

      Resumen

      Objetivo

      Determinar los efectos de dietas que varían en la proporción de carbohidratos y grasas sobre el gasto energético total.

      Diseño

      Ensayo clínico aleatorizado.

      Ámbito

      Colaboración multicéntrica en dos centros de Estados Unidos, entre agosto de 2014 y mayo de 2017.

      Participantes

      164 adultos de entre 18 y 65 años, con un índice de masa corporal igual o superior a 25.

      Intervenciones

      Tras una pérdida de peso del 12% (±2%) mediante una dieta inicial estandarizada, los participantes fueron asignados aleatoriamente a una de tres dietas de prueba según su contenido de carbohidratos:

      • alta en carbohidratos (60%, n=54),
      • moderada en carbohidratos (40%, n=53),
      • baja en carbohidratos (20%, n=57),
        durante 20 semanas.

      Las dietas de prueba fueron controladas para el aporte proteico y ajustadas energéticamente para mantener la pérdida de peso dentro de un rango de ±2 kg.
      Para evaluar la modificación del efecto predicha por el modelo carbohidrato-insulina, la muestra se dividió en tercios según la secreción de insulina previa a la pérdida de peso (concentración de insulina a los 30 minutos tras una sobrecarga oral de glucosa).

      Medidas principales de resultado

      El resultado primario fue el gasto energético total, medido mediante el método del agua doblemente marcada, analizado por intención de tratar.
      El análisis por protocolo incluyó a los participantes que mantuvieron la pérdida de peso objetivo, lo que podría proporcionar una estimación más precisa del efecto.
      Los resultados secundarios incluyeron el gasto energético en reposo, medidas de actividad física y los niveles de las hormonas metabólicas leptina y grelina.

      Resultados

      El gasto energético total difirió según el tipo de dieta en el análisis por intención de tratar (n=162, p=0,002), con una tendencia lineal de aumento de 52 kcal/día (intervalo de confianza del 95%: 23 a 82) por cada disminución del 10% en la proporción de carbohidratos sobre la ingesta energética total.

      El cambio en el gasto energético total fue de 91 kcal/día mayor (IC 95%: −29 a 210) en los participantes asignados a la dieta moderada en carbohidratos y de 209 kcal/día mayor (91 a 326) en los asignados a la dieta baja en carbohidratos, en comparación con la dieta alta en carbohidratos.

      En el análisis por protocolo (n=120, p<0,001), las diferencias respectivas fueron de 131 kcal/día (−6 a 267) y 278 kcal/día (144 a 411).

      Entre los participantes ubicados en el tercio superior de secreción de insulina previa a la pérdida de peso, la diferencia entre la dieta baja y la alta en carbohidratos fue de 308 kcal/día en el análisis por intención de tratar y de 478 kcal/día en el análisis por protocolo (p<0,004).

      Los niveles de grelina fueron significativamente más bajos en los participantes asignados a la dieta baja en carbohidratos en comparación con los asignados a la dieta alta en carbohidratos (en ambos análisis).
      La leptina también fue significativamente más baja en los participantes asignados a la dieta baja en carbohidratos (análisis por protocolo).

      Conclusiones

      De manera consistente con el modelo carbohidrato-insulina, la reducción de carbohidratos en la dieta incrementó el gasto energético durante la fase de mantenimiento de la pérdida de peso. Este efecto metabólico podría mejorar el éxito del tratamiento de la obesidad, especialmente en personas con alta secreción de insulina.

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      ¿Los pacientes recuperados de covid-19, deben vacunarse?

      Aún no se ha determinado el tiempo que permanecerá la inmunidad adquirida en las personas vacunadas

      A casi un año de los primeros reportes de infección por coronavirus, todavía no se conoce cuánto tiempo persistirán los anticuerpos generados en pacientes recuperados.

      Los reportes de posibles casos reinfecciones son escasos, por lo que cabría suponer que la inmunidad adquirida por la enfermedad, subsistirían al menos un año.

      Tampoco se conoce el tiempo de protección de la inmunidad generadas por las vacunas, solo el tiempo y continuas evaluaciones, podrán determinarlo. Por consiguiente, aún no se ha determinado, si la vacunación será anual, bianual o una para toda la vida.

      La mayoría de los países ya están elaborando planes a corto plazo de vacunación. Aunque algunos desconocen exactamente, el estado inmunológico de la población a vacunar, en relación a los anticuerpos anti-covid.

      A la luz de los conocimientos actuales, la vacunación a pacientes recuperados de Coronavirus, si bien las opiniones están divididas, sugieren que podría ocasionar un refuerzo en la producción de anticuerpos por el organismo.

      De todas maneras, este grupo no debería ser considerado de primera línea para la vacunación, dejando el lugar a sectores de la salud, pacientes con comorbilidad, adultos mayores, etc., que no tengan anticuerpos al momento de comenzar con la vacunación

      Lecturas recomendadas

      1- https://www.nature.com/articles/d41586-020-02943-9

      2- https://www.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/vaccines/vaccine-benefits/facts.html#:~:text=It%20typically%20takes%20a%20few,enough%20time%20to%20provide%20protection.

      3- https://health.economictimes.indiatimes.com/news/diagnostics/do-those-who-have-recovered-from-covid-19-need-the-vaccine/78882974#:~:text=Dr%20Debprasad%20Chattopadhyay%2C%20virologist%2C%20and,antibodies%20to%20fight%20the%20disease.

      4- https://www.thelancet.com/journals/laninf/article/PIIS1473-3099(20)30764-7/fulltext