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Benzodiacepinas: Otra pandemia. Revisión farmaco-clínica

Las exigencias sociales de la vida actual y las características farmacológicas de las Benzodiacepinas, facilitó la drogadependencia a este tipo de fármaco, el cual, se vio agravada por la pandemia del virus CovSars2 y la cuarentena establecida en Argentina, con el aumento del consumo de sustancias psicoactivas con o sin prescripción médica.

Por estos motivos resulta valioso actualizar periódicamente, algunos conceptos fármaco-clínicos sobre este tipo de droga cuyo uso es en ocasiones, es descontrolado.

¿Qué son las benzodiacepinas?

Las benzodiacepinas (BZD) son una clase de medicamentos que actúan en el sistema nervioso central y se usan para una variedad de afecciones médicas, como ansiedad, convulsiones y abstinencia de alcohol.

Las benzodiacepinas parecen actuar bloqueando la actividad excesiva de los nervios en el cerebro y otras áreas del sistema nervioso central. Todas las benzodiacepinas son similares en el mecanismo de acción cerebral, pero tienen diferentes potencias y duraciones de acciones. Debido a esto, algunas benzodiacepinas funcionan mejor que otras en el tratamiento de afecciones particulares. Los ejemplos comunes de benzodiacepinas incluyen alprazolam (Alplax), diazepam (Valium), clonazepan (Rivotril) y lorazepam (Trapax).

Usos comunes de las benzodiacepinas:

  • Para dormir
  • Inducir relajación y pérdida de memoria en procedimientos médicos o cirugía
  • Para reducir la ansiedad (ansiolítico)
  • En trastornos de pánico
  • Para tratar o prevenir convulsiones
  • Tratamiento de abstinencia de alcohol
  • Como relajante muscular

Las BZD son una gran clase de fármacos que tienen una larga historia de desarrollo, comenzando con las primeras aprobaciones de la FDA en la década de 1960, el cloridiazepóxido y diazepam (Valium). Hay muchas opciones disponibles dentro de la clase, y la mayoría de las benzodiacepinas ahora están disponibles de forma genérica, lo que las hace muy asequibles.

Las benzodiacepinas figuran como sustancias controladas de la lista IV de la DEA, como tal, todas las benzodiacepinas tienen el potencial de abuso, adicción y recreación.

En el pasado, las BZD, especialmente cuando se usaban como sedantes-hipnóticos, se promocionaban como alternativas más seguras a los barbitúricos más antiguos , lo que podía provocar una sobredosis fatal, particularmente cuando se combinaban con alcohol. Las benzodiacepinas tradicionales tomadas solas, rara vez se asocian con sobredosis letales, pero cuando se combinan con otros sedantes o alcohol, el riesgo aumenta enormemente.

Flumazenil es un antídoto antagonista de las benzodiacepinas que puede administrarse por vía intravenosa en situaciones de emergencia para revertir los efectos de una sobredosis de benzodiacepinas.

La Tabla 1 enumera las benzodiacepinas genéricas y algunas marcas conocidas en Argentina , sus usos comunes y la duración de su acción.

Tabla 1: Algunas Benzodiacepinas disponibles en Argentina

Nombre genéricoNombre de la marcaUsos comunesVida media * (horas)
AlprazolamXanax, Alplax,
Prinox
Ansiedad
Trastornos de pánico
vida media 6-26 h (acción corta)
ClordiazepóxidoLibriaximAnsiedad
Abstinencia de Alcohol
vida media 30-100 h (acción prolongada)
ClobazamKaridiumSíndrome de Lennox- Gastautvida media 71-82 h (acción prolongada)
ClonazepamRivotril, NeurylTrastorno convulsivo,
Trastorno de pánico, Neuralgias
vida media 20-50 h (acción prolongada)
ClorazepatoTencilanAnsiedad,
Abstinencia de alcohol
Convulsiones parciales
vida media 20-100 h (acción prolongada)
DiazepamValiumAnsiedad,
Sedación,
Abstinencia de alcohol, Espasmos musculares
Trastornos convulsivos
vida media 20-100 h (acción prolongada)
EstazolamProSom (discontinuada)Insomnio (uso a corto plazo)vida media 10-24 h (acción media)
FlurazepamDalmane (discontinuada)Insomnio (uso a corto plazo)vida media 40-100 h (acción prolongada)
LorazepamTrapaxAnsiedad
Insomnio (uso a corto plazo)
Convulsiones
Sedación
vida media 10-20 h (acción media)
MidazolamDormicumSedación
Pre-operatoria
Inducción a anestesia gral
Convulsiones
vida media 2,5 h
(acción corta)
OxazepramPausafren-tAnsiedad
Abstinencia de alcohol
vida media 5-15 h (acción corta)
TemazepamRestorilInsomnio (uso a corto plazo)vida media 10-20 h (acción media)
TriazolamHalcion (discontinuada)Insomnio (uso a corto plazo)vida media 2-5 h (acción corta)
* La vida media es la cantidad de tiempo que tarda la mitad del fármaco en eliminarse del organismo. Cuanto más corta sea la vida media, más rápido se elimina el fármaco y más rápido pueden desaparecer los efectos secundarios molestos

¿Cómo actúan las benzodiacepinas?

Las benzodiacepinas actúan en el sistema nervioso central, ocupando selectivamente ciertas áreas de proteínas en el cerebro llamadas receptores GABA-A. Hay tres tipos de receptores GABA (gamma-aminobutíricos) en el cerebro: GABA-A, GABA-B y GABA-C. GABA es el principal neurotransmisor inhibidor del cerebro (una sustancia química que ayuda a bloquear la acción nerviosa). GABA ayuda a regular el control del movimiento, la vista, la ansiedad y muchas otras funciones cerebrales.

Las benzodiacepinas mejoran las respuestas al neurotransmisor inhibidor GABA al abrir los canales de cloruro activados por GABA y permitir que los iones de cloruro ingresen a la neurona. Esta acción permite que la neurona se cargue negativamente y sea resistente a la excitación, lo que conduce a las diversas actividades ansiolíticas, sedantes o anticonvulsivas observadas con estos fármacos.

Usos comunes de las benzodiacepinas

Abstinencia de alcohol

La abstinencia de alcohol se diagnostica en un paciente con antecedentes de consumo excesivo y prolongado de alcohol y una reducción repentina o abstinencia total del alcohol. La abstinencia de alcohol produce cambios en el organismo, como:

  • Temblores o temblores
  • Dificultades para dormir
  • Confusión
  • Ansiedad
  • Alucinación
  • Convulsiones
  • Delirium tremens

Los medicamentos como las benzodiacepinas son un tratamiento de primera línea para la abstinencia alcohólica aguda. Las BZD reducen los síntomas de abstinencia y pueden salvar la vida del paciente. Los medicamentos de uso común en este grupo incluyen: clordiazepóxido (Librium), diazepam (Valium) y lorazepam (Trapax). Se puede preferir el lorazepam (Ativan) o el oxazepam (Pausafren-t) en pacientes con insuficiencia hepática, como cirrosis. El clordiazepóxido, el diazepam y el lorazepam pueden administrarse por vía oral, intravenosa o intramuscular. El oxazepam puede ser útil, pero solo está disponible por vía oral.

Ansiedad

La ansiedad y la angustia son problemas comunes en los adultos; sin embargo, cuando la angustia crónica e injustificada dura un período de seis meses o más e interfiere con las actividades diarias normales, puede diagnosticarse como trastorno de ansiedad generalizada (TAG). El TAG es el trastorno de ansiedad más frecuente, que afecta a 6,8 millones de adultos o aproximadamente el 3% de la población de EE.UU., Pero más de la mitad permanece sin tratamiento. Puede ser muy común en pacientes mayores.

Los síntomas comunes del TAG incluyen:

  • Ansiedad excesiva durante al menos seis meses NO debido a otra condición mental, medicación o abuso de sustancias
  • Trastornos del sueño, insomnio
  • Fatiga
  • Inquietud
  • Dificultad para concentrarse
  • Irritabilidad
  • Tensión muscular

El tratamiento farmacológico dependerá del nivel de ansiedad, las características del paciente, como la edad y la función de los órganos, y la preferencia del paciente. Para los pacientes que no quieren usar medicamentos, se ha demostrado que la terapia cognitivo-conductual y la terapia de relajación son efectivas; sin embargo, la combinación puede funcionar mejor. Se ha demostrado que el ejercicio diario es útil para muchos pacientes con ansiedad.

Los antidepresivos (ISRS / IRSN) se consideran un tratamiento de primera línea para la mayoría de los pacientes, y las benzodiaCepinas pueden desempeñar un papel coadyuvante en el tratamiento del TAG para abordar los síntomas agudos mientras el antidepresivo hace efecto. Solo se recomienda el uso a corto plazo de benzodiaCepinas en dosis bajas (2 a 6 semanas), con una disminución gradual y lenta una vez que el efecto antidepresivo se afianza. Las preocupaciones sobre los riesgos de tolerancia, dependencia y desviación con benzodiaCepinas limitan su utilidad en el TAG. Deben evitarse las benzodiaCepinas en pacientes con antecedentes de abuso de drogas.

Las benzodiacepinas que se usan comúnmente para el TAG incluyen:

  • Alprazolam
  • Clonazepam
  • Diazepam
  • Lorazepam

Las benzodiacepinas deben usarse con extrema precaución en los ancianos debido al riesgo de sedación excesiva, confusión, caídas y fracturas.

El uso prolongado de benzodiacepinas para el TAG debe evitarse, cuando sea posible, debido al riesgo de adicción.

Insomnio

Los hipnóticos benzodiacepínicos acortan el tiempo necesario para conciliar el sueño y prolongan el período de sueño. Las principales diferencias existen en relación a cuánto tiempo pueden permanecer en el cuerpo, lo que posiblemente provoque efectos secundarios prolongados. Por ejemplo, el lorazepam tiene una duración mucho más corta que el diazepam, lo que permite una eliminación más rápida del fármaco y, en teoría, menos efectos secundarios. Por otro lado, el diazepam puede permanecer en el sistema durante días y aumentar el riesgo de efectos secundarios a largo plazo, especialmente en los ancianos.

  • Las benzodiacepinas deben usarse durante un período corto de tiempo (generalmente de 2 a 4 semanas) para el insomnio.
  • Las benzodiacepinas de acción corta a menudo se prefieren para el insomnio porque teóricamente producen menos somnolencia al día siguiente, aunque muchos pacientes todavía experimentan estos efectos.
  • En general, los pacientes deben re-evaluar sus hábitos de sueño: evitar la cafeína al final del día, limitar los dispositivos electrónicos (TV, computadora, dispositivos móviles) en el dormitorio y entre 1 y 2 horas antes de acostarse y evitar el consumo de alcohol al final de la noche.
  • El ejercicio temprano en el día a menudo puede ayudar a promover un sueño más reparador; sin embargo, el ejercicio nocturno puede ser estimulante y tener el efecto contrario.

Las benzodiacepinas que inicialmente fueron aprobadas por la FDA para el insomnio, como Temazepam (Restoril) o Triazolam (Halcion), no se usan con tanta frecuencia hoy en día debido a la disponibilidad de los medicamentos más nuevos que no son benzodiacepinas, como Eszopiclona, zolpidem o Zaleplon . Todos los agentes distintos de las benzodiacepinas están aprobados solo para el tratamiento del insomnio.

Relajante muscular

El grupo de miorelajantes, que incluye agentes como baclofeno, carisoprodol, metocarbamol, metaxalona y ciclobenzaprina, se usan en primera línea cuando se necesita un efecto relajante muscular. Las benzodiacepinas como el diazepam se pueden utilizar a corto plazo como relajantes musculares que reducen el tono del músculo esquelético. Por lo general, se utilizan para aliviar los espasmos dolorosos del músculo esquelético, como los que pueden ocurrir con el dolor lumbar agudo.

Trastornos de pánico

El trastorno de pánico es un tipo específico de trastorno de ansiedad. En EE.UU., unos 6 millones de adultos o el 2,7% de la población, se ven afectados. Una persona con trastorno de pánico tiene ataques de pánico que son episodios repetidos de miedo intenso que pueden ser esperados o inesperados. Estos síntomas pueden ir acompañados de síntomas físicos que son similares a la respuesta normal del cuerpo al peligro, a menudo llamado fenómeno de «lucha o huida». Los ataques de pánico pueden acompañar a otros trastornos del estado de ánimo como depresión, ansiedad o condiciones de abuso de sustancias.

Los síntomas pueden incluir:

  • Ritmo cardíaco elevado
  • Sensación de temblor u hormigueo
  • Rubor, enrojecimiento y sudoración
  • dificultad para respirar
  • Miedo y mayor conciencia de los alrededores, incluso si no hay peligro presente
  • preocuparse por la muerte o perder el control
  • Evitación de multitudes u otros espacios públicos por temor a un ataque inminente (agorafobia).

El trastorno de pánico puede ser un trastorno crónico prolongado, pero es muy tratable con medicamentos que alivian los síntomas. La terapia conductual y el tratamiento con antidepresivos , como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), los inhibidores de la recaptación de serotonina-noradrenalina (IRSN) y / o la terapia conductual, son tratamientos de primera línea. Los antidepresivos tricíclicos más antiguos , como la nortriptilina (Karile) y la imipramina (Tofranil) también son eficaces, pero pueden verse obstaculizados por la somnolencia y los efectos secundarios de los fármacos anticolinérgicos , que pueden ser especialmente problemáticos para los pacientes mayores. En aquellos sin afecciones coexistentes, como depresión o antecedentes de abuso de sustancias, las benzodiacepinas se pueden usar con precaución durante un corto período de tiempo.

Se pueden usar benzodiacepinas al comienzo de la terapia para disminuir los síntomas mientras los antidepresivos surten efecto, lo que puede demorar de 4 a 6 semanas. Las BZD como clonazepam (Rivotril), lorazepam (Trapax), diazepam (Valium) y alprazolam (Xanax) son útiles para los ataques de pánico. Son seguros cuando se usan según las indicaciones y a menudo, brindan un alivio rápido de los síntomas de pánico. Cuando se suspenden, las benzodiacepinas deben reducirse lentamente para ayudar a evitar los síntomas de abstinencia como el insomnio de rebote y la ansiedad. La principal desventaja de las benzodiacepinas es el riesgo de abuso y dependencia. La selección de la terapia con medicamentos debe basarse en problemas con la dosificación, los posibles efectos secundarios o interacciones de los medicamentos y el costo.

Procedimientos de Sedación (también llamada sedación consciente)

El procedimiento de sedación o sedación consciente, es el uso de una combinación de medicamentos para ayudar al paciente a relajarse (un sedante) y bloquear el dolor (un anestésico) durante un procedimiento médico o dental. A menudo se utilizan benzodiacepinas como diazepam o midazolam (Dormicum). Este método de sedación es común para cirugías o procedimientos ambulatorios que permiten al paciente regresar a casa el mismo día, por ejemplo, procedimientos de endoscopia o colonoscopia, extracciones de muelas del juicio, biopsias y procedimientos quirúrgicos sin complicaciones que duran menos de una hora.

  • Las benzodiacepinas más comúnmente utilizadas para la sedación consciente se clasifican por su duración de acción: el diazepam se considera el de acción más prolongada y el midazolam es de acción corta. No imparten propiedades analgésicas (analgésicas).
  • El midazolam se usa con frecuencia para procedimientos que se espera que duren menos de una hora y se puede combinar con el opiáceo fentanilo para controlar el dolor.
  • En pacientes de edad avanzada, obesos o con insuficiencia hepática, el efecto sedante puede prolongarse.

El paciente puede permanecer despierto pero sedado y, por lo general, no se recuerda el procedimiento. La mayoría de los pacientes pueden responder a señales verbales o comandos táctiles. Este tipo de sedación permite que el paciente se recupere más rápidamente de la anestesia, pero necesitará que alguien lo lleve a casa y por lo general, estará somnoliento hasta el día siguiente, por lo que deberá tomarse un día libre completo del trabajo. Normalmente no es necesario ayudar a respirar con sedación consciente; sin embargo, raramente, puede ocurrir un nivel más profundo de sedación, por lo tanto, el equipo respiratorio y de reanimación debe estar siempre disponible para los proveedores de atención médica.

Convulsiones

Las benzodiacepinas se utilizan a menudo en el tratamiento de convulsiones; Ejemplos incluyen:

  • Clobazam (Karudium)
  • Clonazepaam (Rivotril)
  • Clorazepar (Tencilan)
  • Diazepam (Valium)
  • Lorazepam (Trapax)
  • Midazolam (Dormicum)

Para la mayoría de los tipos de convulsiones agudas o prolongadas o estado epiléptico , una benzodiazepina intravenosa (IV) o rectal sería el tratamiento de primera elección. El estado epiléptico se considera una emergencia médica en la que hay más de 30 minutos de actividad convulsiva continua; o hay dos o más convulsiones secuenciales sin recuperación del conocimiento total entre dos convulsiones. Muchos médicos consideran que el lorazepam intravenoso es el primer tratamiento de elección; el diazepam está disponible como gel rectal para pacientes sin acceso a una vía intravenosa; El midazolam se selecciona a menudo para terapia intramuscular (IM) u oral.

El Buccolam es una forma específica de midazolam disponible en el Reino Unido. Está disponible como solución buco-mucosa (una solución que se administra en el lado de la boca entre la mejilla y la encía) en jeringas precargadas. Buccolam se utiliza para el tratamiento de convulsiones convulsivas agudas y prolongadas en lactantes, niños pequeños, niños y adolescentes (de tres meses a menos de 18 años).

El clonazepam es la benzodiazepina más utilizada para el control y la prevención a largo plazo de los trastornos convulsivos crónicos; sin embargo, en general, las benzodiacepinas no suelen ser la primera opción para la prevención de las convulsiones.

  • Las benzodiacepinas no son apropiadas para el control a largo plazo de la epilepsia debido al desarrollo de tolerancia en una alta proporción de pacientes.
  • Los tratamientos más tradicionales de las convulsiones (por ejemplo: carbamazepina, oxcarbazepina, levetiracetam, fenitoína, ácido valproico, topiramato, lamotrigina) se pueden utilizar en primera línea, según las características del paciente y el diagnóstico específico de epilepsia.

El síndrome de Lennox-Gastaut es una forma grave de epilepsia que generalmente comienza en la primera infancia y también causa problemas de desarrollo y comportamiento. Esta forma de epilepsia puede involucrar convulsiones de varios tipos, deterioro mental y un patrón de ondas cerebrales particular. Clobazam (Karidium) se usa como un tratamiento anticonvulsivo de benzodiazepina complementario (adjunto) con otros medicamentos para las convulsiones en el tratamiento del síndrome de Lennox-Gastaut.

Efectos secundarios comunes de las benzodiacepinas

La somnolencia, el sopor o los mareos son los efectos secundarios más comunes de esta clase de medicamentos. Conducir u operar maquinaria o realizar otras tareas riesgosas puede ser peligroso bajo los efectos de estos medicamentos. Beber alcohol en combinación con benzodiacepinas puede aumentar estos efectos.

Los comportamientos inusuales del sueño y la amnesia anterógrada pueden ocurrir con las benzodiacepinas tradicionales.

La amnesia anterógrada es la pérdida de la capacidad de crear nuevos recuerdos, lo que conduce a una incapacidad parcial o total para recordar el pasado reciente. Se sabe que varias benzodiacepinas tienen este poderoso efecto amnésico; triazolam (Halcion) es notorio.

La somnolencia al día siguiente y el «efecto de la resaca» son un problema con las benzodiacepinas que tienen una duración prolongada, por ejemplo, con diazepam o flurazepam. Los efectos secundarios de los sedantes pueden prolongarse al día siguiente y afectar la conducción y otras actividades diarias; este es un riesgo particularmente preocupante en los ancianos.

La investigación más reciente se centra en los posibles efectos adversos sobre la cognición (capacidad de pensamiento y razonamiento) en pacientes que usan benzodiacepinas durante largos períodos de tiempo. En algunos pacientes, se han notificado alergias graves como anafilaxia y angioedema con las benzodiacepinas.

En general, las benzodiacepinas deben usarse a corto plazo, ya que pueden provocar tolerancia, dependencia (adicción) y abuso .

  • Las benzodiacepinas potentes con vidas medias de eliminación más cortas (triazolam, alprazolam, lorazepam) pueden ser las más propensas a causar problemas de tolerancia y dependencia.
  • Las reacciones de abstinencia también pueden ocurrir si el medicamento se suspende repentinamente, especialmente aquellos que son de acción más corta.
  • La interrupción repentina también puede provocar insomnio de rebote, lo que dificulta el sueño y conduce al uso continuo y a dosis más altas de benzodiacepinas.
  • La suspensión de una benzodiazepina debe realizarse gradualmente bajo la dirección de un médico.

Las benzodiacepinas intravenosas (IV) pueden asociarse con paro cardíaco y / o respiratorio si se administran con demasiada rapidez. Otras reacciones debidas a la administración intravenosa pueden incluir:

  • hipotensión (presión arterial baja)
  • arritmias cardíacas (frecuencia cardíaca anormal)
  • ritmo cardíaco lento
  • apnea (interrupción temporal de la respiración, especialmente durante el sueño)
  • depresión respiratoria (respiración lenta)
  • náuseas vómitos
  • visión borrosa o visión doble
  • erupción cutanea
  • reacciones en el lugar de la inyección

Uso en ancianos

Algunas benzodiacepinas (diazepam, clordiazepóxido) tienen metabolitos activos que permanecen en el sistema durante un período prolongado (acción prolongada), y esto puede ser problemático para los pacientes, especialmente los pacientes de edad avanzada. Los pacientes de edad avanzada pueden tener insuficiencia hepática y problemas para eliminar los medicamentos de su sistema. Los efectos secundarios, como mareos, confusión o inestabilidad, pueden persistir en los ancianos a los que se les prescriben benzodiacepinas de acción prolongada.

En los ancianos, se deben evitar las benzodiacepinas y los agentes no benzodiazepínicos, según lo recomendado por los Criterios de Beers, una guía desarrollada por opinión de expertos que aborda el uso seguro de medicamentos en los ancianos.

  • Los adultos mayores tienen una mayor sensibilidad y un metabolismo reducido de esta clase de fármacos.
  • Los agentes no benzodiacepínicos como eszopiclona, ​​zaleplon y zolpidem (los «fármacos Z«) tienen efectos adversos similares a los de las benzodiacepinas en adultos mayores, como delirio, caídas y fracturas, pero producen una mejora mínima en los patrones de sueño.
  • Estos medicamentos pueden aumentar las visitas a la sala de emergencias, las hospitalizaciones, los accidentes automovilísticos y su uso debe evitarse en pacientes mayores, también según los criterios de Beers.

Si existe una necesidad documentada, las dosis bajas y los medicamentos con una duración más corta (vida media) ayudarán a minimizar los efectos secundarios como mareos, debilidad y caídas que pueden provocar fracturas de cadera. Bajo el cuidado de un médico, pueden existir usos apropiados para las benzodiacepinas en los ancianos, como para los trastornos convulsivos, ciertos trastornos del sueño, abstinencia de benzodiacepinas o alcohol, ansiedad severa, procedimientos de anestesia y cuidados al final de la vida.

Interacciones farmacológicas con benzodiacepinas

Importante : muchas interacciones medicamentosas pueden ocurrir con las benzodiacepinas; por lo tanto, una prueba de interacción de medicamentos realizada por los profesionales de la salud es un paso importante cada vez que se agrega o se suspende un nuevo medicamento en cualquier régimen de tratamiento.

Las BZDs tradicionales se pueden asociar con sobredosis y consecuencias fatales cuando se combinan con alcohol, opioides, otros sedantes o drogas ilícitas. Si bien es raro que una sobredosis de benzodiacepinas por sí sola sea fatal, cuando se combina con otros medicamentos que deprimen el sistema nervioso central, el riesgo aumenta drásticamente.

Ejemplos de otros medicamentos que pueden ser aditivos para la depresión del sistema nervioso central si se combinan con benzodiacepinas incluyen:

  • fenotiazinas
  • opioides
  • barbitúricos
  • inhibidores de la monoaminooxidasa (MAO)
  • antidepresivos
  • alcohol
  • drogas ilícitas como la heroína (un opiáceo)

El uso concomitante de benzodiacepinas y opioides puede resultar en sedación profunda, depresión respiratoria, coma y muerte.

Muchas BZDs tradicionales se descomponen en el hígado y, cuando se combinan con medicamentos que bloquean esta acción, los niveles en sangre pueden aumentar y provocar efectos secundarios. Es menos probable que el lorazepam, el oxazepam y el temazepam tengan este riesgo debido a la menor cantidad de interacciones de las enzimas hepáticas.

Sin embargo, existen muchas otras interacciones potenciales, por lo que se necesita una prueba de interacción de medicamentos con su farmacéutico o médico. Los pacientes no deben dejar de usar ningún medicamento, incluidas las benzodiacepinas, sin antes comunicarse con su médico. La interrupción brusca de las benzodiacepinas puede provocar síntomas graves de abstinencia.

Interacciones de hierbas y pomelo

Los suplementos de hierbas y la toronja pueden tener interacciones significativas con ciertas benzodiacepinas. Ejemplos de algunas de las interacciones más comunes incluyen:

  • Kava : no se recomienda el uso combinado de kava y benzodiacepinas. Un informe de caso sugiere que la kava puede aumentar los efectos adversos de las benzodiacepinas en el sistema nervioso central. En el informe, un hombre de 54 años tratado con alprazolam se volvió semicomatoso con letargo y desorientación después de automedicarse con kava durante 3 días. Se desconoce el mecanismo exacto de interacción, pero se sospecha un efecto aditivo o sinérgico sobre el SNC. Se debe advertir a los pacientes que toman benzodiacepinas que consulten a su médico antes de usar cualquier medicamento alternativo.
  • Hierba de San Juan : el uso combinado de la hierba de San Juan con benzodiacepinas puede aumentar los efectos secundarios como mareos, somnolencia, trastornos del pensamiento y dificultad para concentrarse. Debe evitar o limitar el consumo de alcohol durante el tratamiento con estos medicamentos. Evite conducir u operar maquinaria peligrosa hasta que sepa cómo le afectan los medicamentos. Es importante que informe a su médico sobre todos los demás medicamentos que usa, incluidas las vitaminas y las hierbas.
  • Toronja y jugo de toronja : La toronja y el jugo de toronja pueden interactuar con ciertas benzodiacepinas como midazolam , triazolam y alprazolam . Los niveles sanguíneos de estos medicamentos pueden aumentar si se toman después de beber jugo de toronja y provocar efectos secundarios potencialmente peligrosos. El mecanismo propuesto es la inhibición de la enzima CYP450 3A4. Discute el uso de productos de toronja con tu doctor. No aumente ni disminuya la cantidad de productos de toronja en su dieta sin antes hablar con su médico. El jugo de naranja no parece interactuar con las benzodiacepinas.

Muchas BZDs se descomponen en el hígado y pueden interactuar con medicamentos que también actúan en el hígado. Por ejemplo, los inhibidores de 3A4 o los inhibidores de CYP2C19 pueden provocar interacciones con benzodiacepinas. Algunas benzodiacepinas como alprazolam, clordiazepóxido, clonazepam y diazepam son sustratos completos o parciales de CYP3A4 o CYP2C19, lo que significa que son metabolizados (degradados) hasta cierto punto por una o ambas de estas enzimas hepáticas.

  • Si las BZDs que son sustratos de CYP3A4 o CYP2C19 se utilizan con otro fármaco que inhibe (bloquea) estas enzimas, los niveles del fármaco de la benzodiazepina pueden aumentar debido a la disminución del metabolismo y la excreción. Los niveles altos de fármaco significan un mayor riesgo de efectos secundarios.
  • O estos tipos de medicamentos deben evitarse con ciertas benzodiacepinas o las benzodiacepinas deben administrarse en dosis más pequeñas; consulte con su médico o farmacéutico.

Algunos ejemplos de medicamentos que se consideran inhibidores de CYP3A4 incluyen:

Algunos ejemplos de medicamentos que se consideran inhibidores de CYP2C19 incluyen:

Uso de BZDs durante el embarazo y la lactancia

Embarazo

En general, las benzodiacepinas NO deben usarse durante el embarazo.

La FDA está eliminando gradualmente los riesgos de la categoría de embarazo y, en su lugar, incluye un resumen de riesgo, una discusión de los datos que respaldan ese resumen e información relevante para ayudar a los proveedores de atención médica a tomar decisiones de prescripción y asesorar a las mujeres sobre el uso de medicamentos durante el embarazo.

Las benzodiacepinas estaban previamente en la Categoría D de Embarazo de la FDA , lo que significa una evidencia positiva de riesgo fetal humano basada en datos de reacciones adversas de la experiencia de investigación o comercialización o estudios en humanos, pero los beneficios potenciales pueden justificar el uso del medicamento en mujeres embarazadas a pesar de los riesgos potenciales. Bajo la dirección de un médico, se pueden administrar determinadas benzodiacepinas en situaciones muy graves y potencialmente mortales, como el estado epiléptico.

Lactancia materna

Las mujeres que están amamantando a sus bebés no deben usar benzodiacepinas a menos que se lo indique su médico. Las benzodiacepinas pueden acumularse en la leche materna y en los lactantes. Algunas benzodiacepinas pueden ser una terapia apropiada en mujeres que están amamantando , pero solo bajo la dirección de un médico.

Uso de flumazenil como antídoto de benzodiacepinas

El flumazenil se usa para revertir el efecto sedante de una benzodiazepina cuando se usa para un procedimiento médico y para el tratamiento de una sobredosis de benzodiazepina. Flumazenil bloquea el efecto central de las benzodiacepinas mediante la interacción competitiva en el sitio del receptor de las benzodiacepinas.

Un paciente que experimente una sobredosis de benzodiacepinas puede presentar los siguientes signos y síntomas:

  • Mareo
  • Incapacidad para hablar o responder
  • Confusión
  • Somnolencia
  • Visión borrosa o nistagmo
  • Agitación
  • Debilidad
  • Presión arterial baja
  • Depresión respiratoria
  • Alucinaciones
  • Coma

El uso de flumazenil en sobredosis de benzodiacepinas es controvertido y los riesgos pueden superar los posible beneficio.

  • El flumazenil puede ser eficaz para revertir la sedación que ocurre en una sobredosis de benzodiacepinas, pero sus efectos sobre la reversión de la respiración deprimida son menos predecibles.
  • Debido a su corta vida media, pueden reaparecer la sedación y la depresión respiratoria.
  • El paciente debe ser observado clínicamente, con equipo de reanimación preparado para detectar la posible recurrencia de la sedación o la depresión respiratoria durante al menos 2 horas después de la administración de flumazenil o hasta que el paciente esté estable.

Las BZDs, en los casos de sobredosis, a menudo se ingieren conjuntamente con otras sustancias, como los opioides. Además, en pacientes que son tolerantes o dependientes a los efectos de las benzodiacepinas, el uso de flumazenil puede precipitar síntomas graves de abstinencia de benzodiacepinas y convulsiones; por tanto, su uso está contraindicado en estos pacientes.

Abstinencia de benzodiacepinas

La dependencia física de las benzodiacepinas puede ocurrir después del uso prolongado de dosis terapéuticas, o incluso después de un período de tratamiento corto en algunos pacientes. En general, las benzodiacepinas deben suspenderse lentamente para minimizar síntomas como:

  • Alteraciones del sueño e insomnio de rebote
  • Inquietud
  • Irritabilidad
  • Ansiedad elevada
  • Debilidad
  • Visión borrosa
  • Ataques de pánico
  • Temblores
  • Sudoración / rubor
  • Náuseas y vómitos
  • Cefalea
  • Convulsiones
  • Psicosis
  • Alucinaciones

Los fármacos de acción más corta producen una reacción de abstinencia breve y más intensa que generalmente comienza dentro de las 24 horas posteriores a la interrupción. Las BZDs de acción prolongada tienen un desarrollo más lento de los síntomas de abstinencia que generalmente comienzan varios días después de la interrupción, pero alcanzan su punto máximo alrededor de los 7 días.

El tiempo necesario para completar una abstinencia de benzodiacepinas depende de las características individuales del paciente, el tipo de benzodiazepina, la capacidad para manejar el estrés relacionado con la abstinencia y la razón original para el uso de benzodiacepinas. El tiempo necesario para reducir gradualmente una benzodiazepina generalmente varía de 4 semanas a 6 meses, pero puede exceder de un año en algunas circunstancias.

La abstinencia rápida puede provocar un síndrome de síntomas graves en muchos pacientes.

  • Se puede lograr una disminución gradual de las benzodiacepinas reduciendo la dosis a no más de un cuarto de la dosis diaria por semana, con un tiempo mínimo de disminución gradual de 4 semanas.
  • La abstinencia también se puede controlar transfiriendo al paciente a una dosis equivalente de diazepam o clordiazepóxido, ya que estas benzodiacepinas tienen vidas medias prolongadas y metabolitos activos de acción prolongada, lo que permite un proceso de abstinencia más suave.
  • En todo momento, las benzodiacepinas deben suspenderse bajo el cuidado de un médico.

Benzodiacepinas utilizadas fuera de EE.UU.

Hay benzodiacepinas disponibles a nivel internacional que no están aprobadas para su uso en EE. UU. Cada genérico puede tener varias marcas asociadas con el producto, y las marcas pueden variar entre países. Las benzodiacepinas disponibles internacionalmente tienen usos similares a los aprobados en los EE. UU., Como para la ansiedad, para dormir o sedación, uso para premedicación quirúrgica, para convulsiones y ataques de pánico.

Las benzodiacepinas internacionales incluyen:

El Rohipnol (flunitrazepam) es una benzodiazepina de acción intermedia con propiedades generales similares a las del Valium (diazepam). No está disponible legalmente en EE. UU., Aunque se puede encontrar legalmente en otros países donde se usa para el tratamiento del insomnio y como preanestésico. El rohipnol se utiliza de forma ilegal para atenuar la depresión provocada por el abuso de estimulantes, como la cocaína y la metanfetamina, y en casos de agresión sexual donde se induce la pérdida de memoria en la víctima. A menudo se la conoce como la droga de «violación en una cita».

Benzodiacepinas y fraude en línea

Las farmacias online en Internet, en EE.UU, son cada vez más un peligro para los pacientes y su salud. Los medicamentos fraudulentos y falsificados a menudo se comercializan y venden en línea a consumidores desprevenidos. Hay que tener cuidado con las compras en farmacias en línea; en general y de ser posible comprar los medicamentos en las farmacias locales.

Fuente: https://www.drugs.com/article/benzodiazepines.html

Bibliografía

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Publicaciones Similares

  • Abuso de los Medicamentos Recetados – Otra forma de adicción

    Por Mayo Clinic Staff

    Definición

    El abuso de medicamentos recetados, es el uso de un medicamento prescripto por un profesional, de una forma no prevista por el médico tratante. El abuso de medicamentos recetados o de uso problemático incluye todo, desde tomar analgésico porque se lo indicaron a un amigo para su dolor de espalda hasta inhalar o inyectar pastillas molidas para obtener «bienestar», etc. El abuso de drogas puede llegar a ser permanente y compulsivo, a pesar de las consecuencias negativas que las mayorías de las veces generan.

    Adicciones
    Abuso de medicaciones recetadas

    El mal uso de medicamentos recetados es un problema creciente y puede afectar a todos los grupos etarios, aunque es más común en las personas jóvenes. Los medicamentos recetados más frecuentemente usados incluyen analgésicos opioides, sedantes, ansiolíticos y los estimulantes.

    La identificación e intervención temprana del abuso a medicamentos prescritos puede evitar que el problema se convierta en una adicción.

    Síntomas

    Los signos y síntomas de abuso de medicamentos dependen del tipo de medicamento específico que se ingiera. Debido a las propiedades de alterar la mente, los medicamentos de venta con receta que más se consumen son:

    • Los opioides, como la oxicodona y los que contienen hidrocodona, utilizados para tratar el dolor y como antitusivos.
    • Los medicamentos ansiolíticos y sedantes, tales como las benzodiazepinas: alprazolam, flunitrazepam, clonazepam y diazepam, y los hipnóticos, tales como zolpidem, utilizado para tratar la ansiedad y los trastornos del sueño.
    • Los estimulantes, como el metilfenidato, dextroanfetamina y anfetamina, que se utiliza para tratar el trastorno por déficit de atención / hiperactividad (TDAH) y ciertos trastornos del sueño.

    Los signos y síntomas de abuso de medicamentos recetados

    Analgésicos Opiáceos Sedantes y Ansiolíticos Estimulantes
    Estreñimiento
    Somnolencia
    Disminución del apetito
    Náusea
    Confusión
    Agitación
    Sensación de excitación (euforia)
    inestabilidad al caminar
    Alta temperatura corporal
    Disminución de la frecuencia respiratoria
    trastornos del habla
    Insomnio
    Somnolencia
    Pobre concentración
    Hipertensión Arterial
    Confusión
    Mareo
    Arritmia cardíaca
    Pobre coordinación
    problemas de memoria
    Ansiedad
    Aumento del dolor con dosis más altas
    respiración lenta
    Paranoia

    Otros síntomas incluyen:

    • Robo, falsificación o venta de recetas.
    • Tomar dosis más altas de lo recetado.
    • Cambios de humor excesivos o agresividad.
    • Aumento o disminución del sueño.
    • Dificultad en la toma de decisiones.
    • Que parece estar inusualmente: excitado, enérgico, acelerado o sedado.
    • «Perder» continuamente recetas, por lo que frecuentemente solicitan más.
    • Buscar recetas de diferentes médicos.

    Cuándo consultar con un médico:

    Se debe hablar con el médico de atención primaria o médico de familia si cree que puede tener un problema con los medicamentos prescritos. Muchas veces, se tiene vergüenza de hablar del tema, pero es importante recordar que los profesionales médicos están capacitados para ayudarle, no para juzgarlo. Es más fácil abordar el problema a tiempo antes de que se convierta en una adicción y lleve a problemas más graves.

    Causas

    Los adolescentes y los adultos abusan de medicamentos recetados por muchas razones, tales como:

    • Para sentirse bien o estimulado.
    • Para relajarse o aliviar el estrés.
    • Para reducir el apetito o aumentar el estado de vigila.
    • Para experimentar los efectos mentales de las sustancias.
    • Para mantener una adicción y prevenir la abstinencia.
    • Para ser aceptado por sus compañeros o grupo social.
    • Para tratar de mejorar la concentración y el rendimiento académico o laboral.

    Factores de riesgo

    Muchas personas con tratamientos médicos regulares, temen que puedan convertirse en adictos a los medicamentos prescritos, como los analgésicos indicados después de una cirugía, etc., sin embargo, las personas que toman fármacos potencialmente adictivos, tal cual como se lo prescribe el médico, es muy infrecuente que abusen de ellos o se vuelvan adictos.

    Los factores de riesgo para el abuso de medicamentos recetados incluyen:

    • Adicciones pasadas o presentes a otras sustancias, incluyendo el alcohol y/o tabaco.
    • Antecedentes familiares de problemas con abuso de sustancias.
    • Los jóvenes, especialmente los adolescentes o alrededor de 20 años.
    • Ciertas condiciones psiquiátricas preexistentes.
    • La exposición a la presión de grupos o de un entorno social donde hay consumo de drogas.
    • Acceso fácil a los medicamentos recetados, como tener dichos fármacos recetados en el botiquín casero
    • La falta de conocimiento acerca de los medicamentos recetados y sus potenciales efectos nocivos

    Los adultos mayores y el abuso de medicamentos recetados

    El abuso de medicamentos en los adultos mayores es un problema cada vez mayor, especialmente cuando se combinan las drogas con alcohol. Tener múltiples problemas de salud y tomar múltiples medicamentos puede poner en riesgo las personas mayores con el mal uso de drogas o de convertirse en adicto.

    Complicaciones

    El abuso de medicamentos recetados puede causar una serie de problemas. Los medicamentos recetados pueden ser especialmente peligrosos – e incluso llevar a la muerte – cuando se toman en altas dosis o se combinan con otros medicamentos recetados o ciertos medicamentos de venta libre, o cuando se ingieren con alcohol u otras drogas ilegales.

    Las consecuencias médicas

    Algunos ejemplos de las graves consecuencias del abuso de medicamentos recetados son:

    • Los opioides pueden causar presión arterial baja, una frecuencia respiratoria lenta y la posibilidad de un paro respiratorio, o coma. La sobredosis tiene un alto riesgo de muerte. (Ver figura 1)

      Figura 1

    • Los sedantes y medicamentos contra la ansiedad pueden causar problemas de memoria, baja presión sanguínea y respiración lenta. Una sobredosis puede causar coma o muerte. La suspensión repentina del medicamento puede causar síntomas de abstinencia que pueden incluir la hiperactividad del sistema nervioso y convulsiones.
    • Los estimulantes pueden hacer que la temperatura corporal peligrosamente alta, problemas del corazón, presión arterial alta, convulsiones o temblores, alucinaciones, agresividad y paranoia.

    La dependencia física y la adicción

    Debido a que los medicamentos con receta que más se consumen activan el centro de recompensa del cerebro, es posible desarrollar dependencia física y adicción.

    • Dependencia física. La dependencia física (también llamado tolerancia) es la respuesta del organismo al uso a largo plazo. Las personas que son físicamente dependiente de una droga pueden necesitar dosis más altas para obtener los mismos efectos y pueden experimentar síntomas de abstinencia cuando se recorta la dosis o se la interrumpe bruscamente. La dependencia física también puede ser evidente si el cuerpo comienza acostumbrarse al medicamento a lo largo del tiempo, incluso sin cambio de dosis y es suspendido de forma repentina.
    • Adicción. Las personas que son adictos a una droga pueden tener dependencia física, pero además tomar compulsivamente el medicamento y seguir utilizándolo incluso cuando esa droga empeora su calidad de vida.

    Otras consecuencias potenciales incluyen:

    • Comportamientos de riesgo debido a la falta de criterio
    • El uso de drogas ilegales
    • Involucrarse en un crimen
    • Accidentes de tránsito
    • Disminución del rendimiento académico o laboral
    • Relaciones familiares y sociales problemáticas

    Datos necesarios para la consulta médica

    Su médico de familia puede ser capaz de ayudarle a superar un problema de abuso de medicamentos recetados, sin embargo, si usted tiene una adicción, lo más probable es que sea derivado a un especialista o centro especializado en adicciones  .

    Para prepararse para su cita, haga una lista de:

    • Todos los medicamentos que esté tomando, incluyendo los que compra sin receta médica, hierbas y suplementos, así como la dosis y la frecuencia.
    • Cualquier síntoma que esté experimentando.
    • Información personal clave, incluidas las principales causas de estrés o cambios recientes de estilo de vida.
    • Preguntas para hacer a su médico

    Entre las preguntas para hacerle a su médico se podría incluir:

    • ¿Cuáles son las opciones de tratamiento?
    • ¿Cuánto tiempo se necesita para que el tratamiento funcione?
    • ¿Debería ver a un especialista?
    • ¿Cómo se puede manejar otras condiciones de salud durante el tratamiento?
    • ¿Tiene material de lectura que me pueda ayudar?¿Qué sitios web me recomienda?

    Su médico puede hacer las siguientes preguntas:

    • ¿Qué medicamentos de prescripción está tomando? ¿Cuánto y con qué frecuencia los toma?
    • ¿Hace cuánto tiempo que tiene este problema?
    • ¿Cuáles son las causas que Ud. considera que lo llevó a esta situación?
    • ¿Qué tan severos son sus síntomas?
    • ¿Tiene antecedentes de abuso de otras drogas o adicción?
    • ¿Usa drogas recreativas? ¿Fuma? ¿Cuánto bebes de alcohol?
    • Algún miembro de su familia ha tenido un historial de abuso de drogas o adicción?

    Estudios complementarios y diagnóstico

    Generalmente, los médicos basan el diagnóstico de abuso de medicamentos recetados en la historia clínica y anamnesis (Interrogatorio del médico al paciente). En algunos casos, ciertos signos y síntomas también pueden proporcionar pistas.

    Los análisis de sangre o de orina pueden detectar muchos tipos de medicamentos. Estas pruebas también pueden ayudar a rastrear el progreso de una persona que está recibiendo tratamiento desintoxicante.

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    Tu entorno es el reflejo de tu mente

    Introducción: El peso invisible de lo que nos rodea

    ¿Alguna vez ha cruzado el umbral de su hogar después de una jornada agotadora solo para sentir que la tensión aumenta en lugar de disiparse? Esa sensación de agobio no es una debilidad de carácter ni falta de disciplina; es una respuesta neurofisiológica a su entorno. La pandemia de COVID-19 marcó un punto de inflexión en nuestra relación con el espacio: estudios longitudinales revelan que las tasas de ansiedad y depresión aumentaron entre un 25% y 30% a nivel global, lo que la OMS ha denominado una «segunda pandemia» de salud mental. *

    En este contexto, el «impulso de primavera» que nos invita a renovar y limpiar, no es solo un hábito estético, sino una necesidad biológica de autorregulación. Desde la perspectiva de psicólogos y consultores en neuroarquitectura, el entorno funciona simultáneamente como un espejo de nuestra psiquis y como un motor de nuestro bienestar. Si su casa se percibe como un «proyecto sin terminar», su cerebro lo procesará como una carga cognitiva constante.

    La biología del caos: Cortisol y el hogar estresante

    La ciencia aplicada nos permite hoy medir con precisión el impacto del desorden. Investigadores de la UCLA, en un estudio pionero con 60 parejas de doble ingreso, analizaron cómo el lenguaje utilizado para describir el hogar correlacionaba con la salud física. Aquellas mujeres que describían sus casas como desordenadas o llenas de tareas inconclusas presentaban pendientes diurnas de cortisol «planas».

    En un sistema endocrino saludable, el cortisol debe ser alto al despertar y caer drásticamente hacia la noche. Un patrón plano indica una desregulación crónica, asociada a un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y trastornos del sueño. Además, el estudio de Saxbe & Repetti confirmó que una puntuación alta en «hogar estresante» se correlaciona con un incremento del estado de ánimo depresivo a lo largo del día.

    «El desorden físico me afecta de la misma manera que el desorden verbal le afecta a un filósofo que elige cuidadosamente sus palabras». — Suzie Pileggi Pawelski.

    Un entorno caótico no es un escenario pasivo; es un estresor físico que mantiene la amígdala en un estado de alerta imperceptible pero agotador.

    Mentes claras, enfoque total: El estado de «Flujo»

    El orden es el sustrato necesario para alcanzar el «Flujo» (flow), concepto desarrollado por Mihaly Csikszentmihalyi. Para que el cerebro entre en este estado de absorción total y alto rendimiento, requiere eliminar la competencia por la atención sensorial. El desorden visual —pilas de papeles, objetos fuera de lugar o múltiples ventanas abiertas en el ordenador— satura nuestra capacidad de procesamiento.

    El desorden es considerado un «agresor silencioso» que roba energía mental y distrae al cerebro con tareas pendientes visuales. De hecho, investigaciones sugieren que un alto porcentaje de personas con estrés crónico también suelen tener sus espacios desorganizados.

    Desde la psicología positiva, se sabe que un entorno organizado genera beneficios cognitivos inmediatos:

    • Reducción del estrés y la ansiedad: El desorden constante provoca que el cerebro se sienta abrumado, generando sensación de falta de control
    • Mayor concentración y productividad: Incremento del 20% al reducir distractores visuales, permitiendo al cerebro enfocarse mejor en tareas específicas.
    • Mayor autoestima y satisfacción laboral: Mantener el orden se asocia con una mayor autodisciplina y satisfacción personal, mejorando en un 15% la percepción del éxito personal.
    • Claridad decisional: Alivio de la «parálisis por análisis» al reducir el exceso de estímulos irrelevantes.
    • Mejora del descanso y estado de ánimo: Un hogar ordenado genera una sensación de paz y armonía, lo que facilita el descanso y mejora el estado de ánimo.
    • Salud física: El orden ayuda a disminuir el «ruido visual», lo que puede reducir tensiones físicas

    Neuroarquitectura: Diseñando para el florecimiento humano

    La neuroarquitectura nos enseña que el cerebro no solo habita el espacio, sino que lo procesa a través de células especializadas en el hipocampo, conocidas como células de lugar (place cells) y células de rejilla (grid cells). Estas neuronas vinculan directamente la geometría del entorno con nuestros sistemas de memoria y navegación emocional.

    Mediante resonancia magnética funcional (fMRI), se ha descubierto que:

    • Formas orgánicas y texturas naturales: Activan la Default Mode Network (DMN), red esencial para la introspección, la creatividad y la reflexión interna.
    • Ángulos cerrados y patrones monótonos: sobreestimulan la amígdala, disparando respuestas de estrés y apatía.
    • Diseño Biofílico: La integración de elementos naturales y luz solar reduce los niveles de cortisol en un 15% y mejora la función cognitiva entre un 8% y 10%.

    Un factor crítico es la iluminación: mientras que la luz natural regula los ritmos circadianos y activa la corteza prefrontal medial (asociada al bienestar), una iluminación deficiente o artificial inadecuada es procesada por el cerebro como una amenaza persistente.

    El desorden es considerado un «agresor silencioso» que roba energía mental y distrae al cerebro con pendientes visuales. De hecho, investigaciones sugieren que un alto porcentaje de personas con estrés crónico también suelen tener sus espacios desorganizados.

    El desorden digital: La fatiga detrás de la pantalla

    Se ha observado que el caos digital genera una sobrecarga sensorial idéntica al desorden físico. La «fatiga digital» y el fenómeno del «Zoom fatigue» resultan de una sobreexposición tecnológica que agota nuestros recursos de atención dividida. Esta «infoxicación» o exceso de información impide la autorregulación emocional, derivando en irritabilidad e insomnio.

    Para recuperar el equilibrio, es imperativo establecer una higiene digital rigurosa:

    Pasos para una higiene digital inmediata
    1. Regla 20-20-20: Cada 20 minutos, desvíe la mirada de la pantalla hacia un objeto a 6 metros (20 pies) durante 20 segundos para relajar el sistema visual.
    2. Zonas de Silencio Tecnológico: Declare dormitorios y mesas de comedor como áreas libres de dispositivos para permitir la conexión humana real.
    3. Gestión de Notificaciones: Silencie alertas no esenciales para proteger su corteza prefrontal de interrupciones constantes.

    Vivir mejor juntos: El orden como facilitador social

    Bajo el modelo PERMA, las relaciones son el pilar del florecimiento. Sin embargo, el exceso de posesiones genera lo que el psicólogo Joseph Ferrari identifica como una parálisis que agota la energía necesaria para la convivencia. El desorden actúa como un estresor físico que nos empuja a reaccionar con crítica en lugar de compasión.

    Simplificar el entorno libera espacio emocional. Al soltar objetos innecesarios, también practicamos el arte de soltar quejas y rencores. Menos objetos significan menos decisiones triviales, mitigando la «paradoja de la elección» y permitiéndonos invertir nuestro tiempo en lo que realmente importa: la conexión con los demás.

    De la teoría a la acción: El poder de los pequeños logros

    El cambio no requiere una reforma estructural inmediata. En la práctica, se recomienda la estrategia de los «pequeños logros» para vencer la procrastinación. Comience por un solo cajón o el bolso de mano; la satisfacción de ese micro-objetivo activará el circuito de recompensa dopaminérgico, impulsándolo a seguir.

    Pequeñas acciones, como hacer la cama, mantener el escritorio despejado o limpiar tras cocinar, son suficientes para empezar a mejorar la salud mental.

    Una técnica eficaz es el «Plazo Social». Suzie Pileggi narra cómo, durante sus años en Nueva York, utilizaba las invitaciones a amigos como un catalizador para organizar su espacio. La motivación de compartir un ambiente calmado y estético con seres queridos transforma la tarea de ordenar en un acto de generosidad y autocuidado, culminando en la gratificación de una conexión social sin la interferencia del caos.

    Conclusión: Una pregunta para su almohada

    La arquitectura y la psicología deben converger para proteger nuestra salud mental. La evidencia es contundente: un meta-análisis de 127 estudios confirma que los entornos diseñados con base científica reducen los síntomas de ansiedad en un 40%. En entornos clínicos, el uso de jardines terapéuticos e iluminación circadiana ha logrado reducir el uso de analgésicos en un 23% y acelerar la recuperación en un 18%.

    Esta noche, cuando se disponga a descansar, observe su entorno con una mirada clínica y compasiva. Reflexione: ¿El espacio que le rodea en este momento está diseñado para que usted florezca, o es una estructura que le está marchitando silenciosamente?

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    Simulación y Disimulación en Medicina Legal y Práctica Clínica

    Introducción

    La correcta interpretación de los síntomas reportados por un paciente es uno de los pilares de la medicina. Sin embargo, existe una zona compleja donde la clínica se entrecruza con las motivaciones de un individuo: la simulación y la disimulación, fenómenos que pueden tener implicancias éticas, económicas, laborales, legales y terapéuticas. Su identificación no solo es relevante en el ámbito médico legal, sino también en contextos asistenciales cotidianos (urgencias, psiquiatría, neurología, medicina laboral, seguros, ART, juntas médicas, entre otros).

    Conceptos Básicos

    Simulación

    El paciente finge, exagera o produce síntomas con un objetivo externo consciente (beneficio secundario). Ejemplos:

    • Obtener una indemnización.
    • Conseguir licencias o beneficios laborales.
    • Evitar sanciones penales.
    • Obtener medicación controlada.

    Disimulación

    El paciente oculta o minimiza síntomas o signos, también con un propósito consciente. Puede buscar:

    • Evitar certificaciones de incapacidad.
    • Continuar trabajando sin restricciones.
    • Lograr el apto psicofísico para tareas especiales (licencias de conducir, porte de armas).
    • Eludir un diagnóstico que implique estigma (por ejemplo, trastornos mentales).

    Cuándo sospechar simulación o disimulación

    La sospecha no debe basarse en prejuicios, sino en discordancias objetivas entre:

    • Historia clínica.
    • Hallazgos físicos.
    • Estudios complementarios.
    • Funcionalidad real del paciente.

    Indicadores de sospecha

    En Simulación

    • Síntomas vagos, dramáticos o cambiantes, poco explicables fisiológicamente.
    • Falta de coherencia entre examen físico y conducta espontánea (ejemplo: cojera evidente cuando es observado, marcha normal al salir del consultorio).
    • Resistencia a pruebas diagnósticas objetivas o tratamientos.
    • Desproporción entre dolor subjetivo y signos clínicos.
    • Ganancias secundarias claras.

    En Disimulación

    • Negación de síntomas evidentes (tos en disimuladores de enfermedad respiratoria, temblor en disimuladores neurológicos).
    • Minimización de riesgos (personas que necesitan conservar trabajo, deportistas profesionales).
    • Conducta sobreadaptada o indiferente ante hallazgos graves.
    • Motivos administrativos, laborales o legales en sentido contrario a la incapacidad.

    Diagnósticos Diferenciales a Considerar

    La sospecha de simulación o disimulación no reemplaza la búsqueda de patología real. Diagnósticos diferenciales:

    ÁreaCuadroCaracterísticas diferenciales
    NeurologíaTrastornos somatomorfos, conversivosSíntomas no voluntarios, no buscan ganancia secundaria clara.
    PsiquiatríaTrastornos facticios (Munchausen)Producción de síntomas intencional, pero con beneficio “interno” (rol de enfermo), no económico.
    ReumatologíaFibromialgia, dolor crónicoSíntomas subjetivos pero compatibles con patrones clínicos.
    Medicina laboralSíndrome de latigazo cervicalPuede coexistir lesión real + exageración.
    Neurolingüística/PsicoAmnesia funcional vs. fingidaEvaluación interdisciplinaria y pruebas de validez.

    Tipos de Simulación

    TipoCaracterísticasEjemplo
    Simulación pura o totalSe inventa un cuadro inexistente.Dolor incapacitante sin lesión real.
    Simulación parcial -SobresimulaciónExagera un síntoma real.Lumbalgia mínima donde
    se exagera el dolor.
    Simulación parcial – MetasimulaciónManifiesta síntomas que ya han curadoRefiere continuar con lumbalgia que ya se curaron
    Simulación de incapacidadFinge imposibilidad funcional.Parálisis voluntaria.
    Simulación con autoprovocaciónProduce síntomas artificialmente.Lesiones cutáneas autoinfligidas para indemnización.

    Tipos de disimulación

    TipoCaracterísticasEjemplo
    Disimulación laboralSe oculta incapacidad para no perder el empleo.Trabajador que oculta dolor crónico.
    Disimulación penal/administrativaOculta trastorno que le impediría conducir u ocupar ciertos cargos.Negar epilepsia para renovar licencia de conducir.
    Disimulación por estigmaMinimiza síntomas de salud mental.Ocultar depresión severa.
    Disimulación deportivaMinimiza lesión para competir.Jugador con lesión muscular que quiere jugar la final.

    Metodología para la Evaluación Clínica y Pericial

    1. Historia clínica dirigida

    • Preguntas repetidas en momentos diferentes.
    • Detallar evolución funcional y conductas diarias.

    2. Examen físico comparativo

    Comparar:

    • Movimientos espontáneos vs. dirigidos.
    • Funciones auscultadas sin aviso vs. durante la prueba.

    3. Pruebas objetivas

    • Estudios de imagen y funcionales (EMG, pruebas de esfuerzo, etc.).
    • Tests neuropsicológicos de validez de esfuerzo.

    4. Observación conductual

    • Cómo camina, se viste, manipula objetos.

    5. Análisis de coherencia

    • Si el relato no encaja con anatomía, fisiología o tiempos de recuperación.

    6. Trabajo interdisciplinario

    Medicina legal, psiquiatría, psicología, kinesiología, neurología según el caso.

    Consideraciones Éticas y Legales

    • Que haya “presentaciones no creíbles” no implica automáticamente enfermedad mental fingida: puede haber patologías atípicas, comorbilidad, evaluación incompleta, trastornos facticios, somatomorfos, errores diagnósticos, etc.
    • Las cifras provienen, en general, de muestras sesgadas (forenses, recluidos, solicitudes de discapacidad), por lo que no son representativas de la población general.
    • La sospecha no habilita maltrato, prejuicio ni negación de asistencia.
    • Muchas veces la “simulación” es solo una hipótesis de trabajo — su confirmación requiere evaluación minuciosa, tests de validez, seguimiento clínico y peritajes.
    • Los informes deben describir hechos observables, no juicios de valor (“no se objetivan signos que justifiquen…”).
    • La conclusión debe basarse en evidencia, sin afirmar simulación si no es objetivamente demostrable.

    Conclusión

    La simulación y la disimulación son fenómenos relevantes en la práctica clínica y médico-legal. Detectarlos requiere objetividad, formación específica y evaluación integral. El desafío profesional no es simplemente “demostrar engaño”, sino proteger derechos, evitar injusticias, optimizar diagnósticos y garantizar decisiones médicamente seguras y legalmente válidas.


    Estudios y estimaciones sobre simulación en licencias laborales / incapacidad por salud mental

    La cuestión de qué porcentaje de licencias laborales por enfermedades mentales correspondería realmente a “simulación” — es decir, a falsificación o exageración consciente de síntomas — es bastante controvertida. Hay algunos estudios y estimaciones, pero los resultados varían muchísimo según el país, el sistema de salud/social, la metodología de evaluación y los incentivos existentes. Aún así, puedo mostrarte lo que se sabe — y sobre todo, sus limitaciones — junto con algunas fuentes recientes.

    • Hay un reciente trabajo en español titulado Protocolo de evaluación de simulación de enfermedad mental laboral PES‑L (2025) que propone un instrumento psicométrico para detectar simulación en el ámbito laboral. En este estudio, con un punto de corte de 14 en la escala, se “clasificaría correctamente al 72,16 % de las personas del grupo de potenciales simuladores”. revistavertex.com.ar+1
    • En un análisis de casos en contexto laboral en Colombia, Descripción de pacientes colombianos con simulación/magnificación de enfermedad mental, sobre 76 pacientes evaluados en junta médica mental laboral, se encontró que tras evaluación muchos casos con diagnóstico psiquiátrico inicial fueron descartados tras peritaje: solo 27.6% conservaron diagnóstico luego del análisis, evidenciando “inconsistencias clínicas, magnificación y simulación de síntomas”. www.elsevier.com
    • Una revisión de la literatura especializada sugiere que en reclamos de incapacidad/discapacidad por trastornos mentales la simulación — “malingering” — podría estar presente en un porcentaje relevante: según American Academy of Psychiatry and the Law (AAPL), en evaluaciones psiquiátricas de discapacidad laboral/compensación se ha estimado que la incidencia de simulación puede alcanzar hasta un 30 %. jaapl.org
    • Estudios más amplios sobre demandas por discapacidad (no siempre exclusivamente salud mental) indican rangos variables: por ejemplo, en reclamos de discapacidad por “trastornos mentales” se encontraron estimaciones entre 45.8% a 59.7% de casos con simulación. OUP Academic+1
    • Una investigación en España, Prevalencia Estimates of Symptom Feigning and Malingering in Spain (2022), encuestó a profesionales y población general, y reportó que muchos estiman una prevalencia de “presentaciones no creíbles” de síntomas en licencias y reclamaciones entre 20 % y 40 %. SpringerLink+1

    Interpretaciones y limitaciones

    • Los estudios muestran que sí existe una proporción significativa de licencias/incapacidades laborales por salud mental en que se detectan — o al menos se sospechan — fenómenos de simulación o exageración.
    • Pero hay una gran variabilidad: desde ~ 20–30 % hasta casi la mitad (en algunos análisis forenses o de compensación). Esto depende mucho del tipo de muestra: reclamos de discapacidad, evaluaciones forenses, población general, ámbito laboral, sistema de salud/social, etc.
    • Muchos trabajos detectan “presentaciones no creíbles” o “sospechas de simulación” usando herramientas psicométricas o tests de validez; eso no equivale a decir que se trata con certeza de simulación en todos los casos — algunos pueden representar trastornos reales atípicos, comorbilidades, error diagnóstico, disimulación, etc.
    • En algunos países — o sistemas de compensación — puede haber sobreestimación: los datos pueden sesgarse si solo se analizan casos seleccionados (por ejemplo, cuando ya hay sospecha).

    Conclusión

    No existe — por ahora — un valor universal, confiable y generalizable que diga “X % de licencias laborales por enfermedad mental son simuladas”. Las mejores estimaciones sugieren que en contextos de evaluación forense o compensación, una proporción importante — quizás entre 20 % y 50 % — podría implicar exageración o simulación, aunque con variabilidad alta según contexto.

    Asimismo, en los últimos años se han desarrollado instrumentos psicométricos (como el PES-L) que permiten identificar con cierta probabilidad casos sospechosos, lo que aporta datos, pero no certificados absolutos.


    Preguntas frecuentes (FAQ)

    ¿Cuál es la prevalencia de simulación / “feigning” en salud mental?

    No hay un “porcentaje universal” confiable que indique cuántas personas con enfermedades de salud mental fingen o disimulan síntomas. Las estimaciones varían muchísimo según el contexto (forense, hospitalario, laboral, población general) y la metodología usada. Pero sí hay estudios que brindan aproximaciones dentro de muestras específicas. Acá te muestro algunas cifras relevantes y sus límites.

    • En otro estudio sobre presos derivados a un servicio de salud mental forense, con métodos clínicos + tests psicológicos, se clasificó como simulación a un 32 % de los casos analizados. PubMed
    • Un trabajo reciente en España que exploró percepciones de profesionales y población general — con cuestionarios sobre “presentaciones no creíbles de síntomas” — halló que muchos estimaron la prevalencia entre 20 % y 40 % en sus contextos profesionales. SpringerLink+1
    • En un contexto de incapacidad laboral (evaluaciones psiquiátricas en salud ocupacional), un estudio detectó “magnificación/simulación de síntomas” en un porcentaje no menor dentro de su muestra, aunque no todos los casos correspondían a trastorno real. www.elsevier.com

    ¿Por qué no hay un porcentaje fiable y universal?

    • Las tasas dependen fuertemente del contexto: por ejemplo, evaluaciones forenses, solicitudes de discapacidad, población general, pacientes hospitalizados, presos, etc.
    • La metodología varía: algunos estudios usan tests de validez de síntoma/neuropsicológicos, otros sólo entrevistas clínicas — lo que afecta muchísimo la detección.
    • Muchas personas que simulan o disimulan podrían no ser detectadas: quienes logran mantener consistencia pueden quedar fuera de los estudios.
    • Estigma, ética, y dificultad diagnóstica complican diferenciar entre enfermedad mental real, trastornos facticios, somatomorfos, simulación, disimulación, exageración o comorbilidades.

    ¿Qué se puede deducir de la prevalencia de la simulación?

    • En contextos forenses o de evaluación de incapacidad, la prevalencia de la simulación parece no ser trivial: del orden de 1 caso cada 5-6 personas evaluadas en algunas muestras (entre el 15-20 %) cuando se aplican métodos rigurosos.
    • En muestras más seleccionadas o de alta sospecha (por ejemplo, reclusos derivados a psiquiatría), la proporción puede ser mucho más alta: 30 % o más.
    • Las estimaciones de “experiencia clínica”: muchos profesionales opinan que la “presentación no creíble” podría representar entre 20 y 40 % de los casos en su práctica diaria — aunque eso no equivale a confirmación de simulación.

    No existe un valor universal válido para afirmar cuántos “trastornos mentales” corresponden a simulación o disimulación. Las estimaciones más robustas en contextos forenses indican alrededor de 15-20 %, pero varían mucho según el contexto. Por eso, cualquier dato debe interpretarse con extrema cautela, como un rango orientativo dentro de contextos específicos.

    Si querés — puedo revisar la literatura científica más reciente (últimos 10 años) sobre este tema y ver rangos actualizados de prevalencia de simulación en salud mental en contextos forenses y clínicos. ¿Te lo armo?

  • Muchos padres presionan a sus hijos con la comida

    Ni presionar para que coman ni restringir la comida es una buena idea

    Fernando Botero – La familia

    Las mamás y los papás con sobrepeso a menudo limitan la ingesta de comida, pero los que tienen un peso normal presionan a los niños para que coman más

    Una nueva investigación halla que los padres de niños con sobrepeso son más propensos a restringir la ingesta de comida de sus hijos (lo que potencialmente es una mala idea) si ellos mismos tienen un exceso de peso.

    Por el contrario, las mamás y los papás son más propensos a presionar a sus hijos para que coman más si los padres y los niños tienen un peso normal.

    Ni presionar para que coman ni restringir la comida es una buena idea, dijo la autora del estudio, Jerica Berge, profesora asociada de medicina de familia y salud comunitaria en la Facultad de Medicina de la Universidad de Minnesota, en Minneapolis.

    «Las investigaciones anteriores han mostrado que podrían tener efectos indeseados, como por ejemplo que un niño llegue a tener sobrepeso u obesidad, o que realice conductas como darse atracones o de tipo purgativo», indicó. La obesidad infantil también se asocia con una serie de problemas para la salud, lo que incluye a la diabetes tipo 2 y las enfermedades cardiacas.

    Los investigadores analizaron los resultados de dos estudios de 2010 sobre el consumo de alimentos de los niños. Más de 2,100 adolescentes, cuya edad promedio era de 14 años, participaron en los estudios junto con 3,252 padres (el 63 por ciento de ellos eran madres, con una edad promedio de 43 años).

    «Cuando los padres y los adolescentes tenían sobrepeso u obesidad, los padres eran más propensos a restringir los alimentos que comían los hijos adolescentes», dijo Berge. «Cuando los padres y los adolescentes tenían todos un peso normal, los padres eran más propensos a presionar a sus hijos a que comieran más».

    Berge dijo que los hallazgos pueden ayudar a los profesionales de la atención sanitaria a observar a los padres y a sus hijos juntos y averiguar quién, en función de su peso, podría tener el riesgo más alto de unos malos hábitos de alimentación.

    Laura Hubbs-Tait, profesora de desarrollo humano y especialista en crianza en la Universidad Estatal de Oklahoma, en Stillwater, dijo que el estudio es válido y útil. Pero, indicó, no demuestra que los padres actúen de cierta manera (presionando a sus hijos para que coman o no) según el peso de los padres o de los niños. Hace falta más investigación para confirmarlo, sostuvo.

    Sea lo que sea, los padres que presionan a sus hijos para que coman más o menos comida se arriesgan a criar a niños que no saben por sí mismos cuánto deben comer. «Muchos padres quizá no sean conscientes de que sus esfuerzos por controlar la alimentación de sus hijos perjudica la capacidad de sus hijos de regular por sí mismos lo que comen», dijo.

    En lugar de presionar para que coman más o para que no coman tanto, ¿qué deberían hacer los padres?

    «Es más útil que los padres se aseguren de que haya una variedad de opciones saludables en casa o en la mesa para que los niños coman, y entonces permitirles que decidan cuánto comen», dijo Berge. «También es importante seguir ofreciendo comida, porque puede que sea necesario que se exponga varias veces a un alimento antes de que un niño lo coma».

    Los padres que estén preocupados sobre la ingesta alimentaria de su hijo deberían ir al médico, señaló.

    Hubbs-Tait ofreció las siguientes sugerencias: «Los padres deberían ayudar a los niños a aprender cómo regular su propia alimentación, ayudándoles a tomar buenas decisiones con respecto a la buena comida y la actividad física, y aportar muchos ánimos y respaldo cuando lo hagan».

    El estudio aparece en línea el 24 de agosto en la revista Pediatrics.

    FUENTES: Jerica Berge, Ph.D., MPH, associate professor, department of family medicine and community health, University of Minnesota Medical School, Minneapolis; Laura Hubbs-Tait, Ph.D., regents professor and extension parenting specialist, department of human development and family science, Oklahoma State University, Stillwater; September 2015 Pediatrics MedlineplusIntramed

     

     

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    El error médico: una causa de muerte más frecuente de lo que creemos

    Introducción

    Cuando pensamos en las principales causas de muerte, solemos imaginar enfermedades cardiovasculares, cáncer o accidentes. Sin embargo, existe una amenaza silenciosa y muchas veces invisibilizada dentro del propio sistema de salud: el error médico. Diversos estudios internacionales y reportes institucionales han revelado que los errores médicos son una de las principales causas de fallecimiento, por encima de patologías conocidas y prevenibles. Reconocer esta realidad es el primer paso para prevenirla.

    ¿Qué se considera un error médico?

    El error médico se refiere a una falla no intencionada en el proceso de atención médica, que puede causar daño al paciente. Esto incluye:

    • Errores de diagnóstico: diagnósticos incorrectos, tardíos o pasados por alto.
    • Errores de medicación: dosis equivocadas, omisión de medicamentos necesarios o administración de medicamentos equivocados.
    • Errores quirúrgicos: intervenciones en el sitio incorrecto, uso inadecuado de técnicas, o problemas en la esterilización.
    • Errores en la comunicación: entre profesionales, o entre profesionales y pacientes.
    • Errores administrativos: registros médicos incorrectos, omisión de antecedentes clínicos relevantes.

    No todos los errores resultan en muerte, pero cuando se combinan múltiples fallas del sistema, la posibilidad de daño grave o fatal se incrementa.

    ¿Qué dicen los datos?

    Uno de los estudios más citados sobre el tema fue realizado por investigadores(1) de la Universidad Johns Hopkins en 2016, quienes estimaron que más de 250.000 personas mueren por año en EE. UU. debido a errores médicos, lo que lo ubicaría como la tercera causa de muerte después de las enfermedades cardíacas y el cáncer.

    Otros informes, como los del Institute of Medicine (IOM) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), coinciden en señalar que los errores médicos son una epidemia global, especialmente en sistemas sanitarios sobrecargados, fragmentados o sin controles de calidad efectivos.

    Causas y factores de riesgo

    El error médico rara vez responde a una sola causa. Entre los factores más frecuentes encontramos:

    • Sobrecarga laboral y estrés profesional
    • Falta de entrenamiento o actualización científica
    • Fallos en la comunicación clínica
    • Sistemas de salud desorganizados o mal informatizados
    • Ambientes laborales inadecuados para la toma de decisiones seguras
    • Presión económica o institucional sobre los profesionales de la salud

    Impacto en los pacientes y los profesionales

    Los errores médicos no solo generan consecuencias devastadoras para los pacientes y sus familias (muerte, discapacidad, pérdida de confianza en el sistema), sino que también afectan profundamente a los propios profesionales de la salud, quienes pueden experimentar estrés postraumático, culpa, ansiedad y riesgo de burnout.

    La cultura del silencio que a veces impera en torno al error médico impide que se aprenda de los fallos, favoreciendo su repetición.

    ¿Cómo prevenirlos?

    La prevención de los errores médicos debe ser una prioridad en salud pública. Algunas estrategias efectivas incluyen:

    • Protocolos clínicos estandarizados y guías de práctica actualizadas.
    • Revisión multidisciplinaria de casos complejos o adversos.
    • Comunicación efectiva entre niveles de atención.
    • Uso seguro de tecnologías de la información en salud (HIS, alertas clínicas).
    • Capacitación continua en seguridad del paciente.
    • Apoyo institucional para la notificación voluntaria de errores sin sanciones punitivas.

    ¿Y en América Latina?

    En muchos países de América Latina, incluido Argentina, el subregistro y la falta de sistemas unificados de información impiden tener cifras exactas. No obstante, distintos estudios y experiencias judiciales muestran que el problema también es significativo. La falta de auditorías clínicas, la sobrecarga hospitalaria, la judicialización de la medicina y la precarización laboral son factores que potencian los riesgos.

    Conclusión

    El error médico es una realidad ineludible y dolorosa que debe ser enfrentada con responsabilidad, transparencia y políticas públicas. No se trata de buscar culpables individuales, sino de fortalecer un sistema sanitario más seguro, humano y eficaz. Solo así podremos garantizar el derecho fundamental a una atención médica de calidad para todos.

  • Otra vez la violencia social

    Otra vez, la violencia social. Cada acto, cada suceso, cada evento, sea feliz, triste, conmovedor, siempre es una buena excusa para la violencia de los vandálicos, inadaptados sociales, barras bravas, delincuentes, etc., etc., como cada cual quiera llamarlos. Hoy la excusa fue la finalización de un mundial de fútbol, ayer el aniversario de un club, el acuartelamiento policial, un paro de trabajadores, etc., siempre hay un motivo, lo concreto es que la violencia está como encarnada en una sociedad displicente que ve estos hechos como los actos de un grupo reducido de inadaptados, que no tienen relación con el contexto general de la sociedad y no como una manifestación más de la decadencia social y pérdida de valores.

    Viendo actuar a estos violentos en los noticieros, uno se pregunta, son inadaptados sociales? Son barrabravas pagados por dirigentes o políticos para causar caos? Son los representantes de una sociedad anarquista que no acepta el orden, la ley, la autoridad? Son el fruto de la inequidad, consecuencia de la corrupción argentina? Son delincuentes organizados y pagados por una minoría pudiente y perversa con intención de desestabilizar al país?. Es un problema solo nacional, es latinoamericano o mundial?

    Más allá de las discusiones filosóficas y sociológicas que buscan contestar estas preguntas, lo cierto es que la violencia existe y la sociedad argentina no puede hacerse la distraída y decir yo no fui, ellos no me representan

    Hace muchos años, y no de ahora sino antes de la era Kirchneristas, que uno va observando que algo pasa en esta sociedad, que cada vez se respeta menos el orden, la jerarquía y la autoridad, donde la verdad no es una virtud y que de manera obscena se hace ostentación del delito y de la impunidad, que si bien en un principio era un germen que apenas se notaba, con el trascurrir del tiempo, poco a poco fue creciendo y perdiendo la hipocresía de aparentar que se aceptaban normas que después no se cumplían.

    Cuando miro hacia atrás, recuerdo hechos sueltos de mi vida profesional, que a mi criterio ya era indicios de esta anarquía que se iba gestando y que hoy ha llegado a una expresión superlativa. Recuerdo que cuando ganó Alfonsín en 1983, con el entusiasmo y apoyo de una gran mayoría social que soñaba con un país democrático, había actitudes de los dirigentes, que cuando uno se enteraba, nos desilusionaban e iban ratificando la idea, que gobernara quien gobernara, el nepotismo, el autoritarismo y la corrupción no tenía solución en el país

    Cuando comenzó la era democrática, en la Institución Pública municipal, donde yo trabajaba como médica, los radicales habían ganaron la intendencia y nombraron a un director médico, del partido radical, una de las primeras medidas que tomó este director fue hacer ingresar a su hermano a la administración pública y me tocó a mí, en un principio, realizarle al ingresante el examen cardiovascular pre-ocupacional, en el mismo constaté que el pariente del funcionario, tenía una tensión arterial alta, dato que asenté en mi informe. Este hecho molestó al director de la institución el cual me llamó para discutir el caso, vale aclarar que yo era muy joven, tenía veintitantos años y un montón de ideales, el médico me manifestaba que mi informe le causaba daño a su hermano y yo, enfrascada en mi rol asistencial, le respondía que lo único que le causaba daño a su hermano era desconocer que tenía la presión alta y no tratarla.

    –          Doctora, -me dijo el funcionario- hay que ser generoso.

    Salí de la dirección muy confundida, qué era ser generosa?, dar limosna con el dinero de los otros?, mentir en un informe?, faltar a mi deber de médico de decir la verdad?, qué era ser generosa para ese funcionario, me preguntaba?…Con mis jóvenes años, me hizo sentir mal con una a mezcla de sentimientos, mezquina, antisocial, ingenua, un sinsabor en la boca y mucha, mucha bronca y cuestionamientos. No cambié de actitud y al preingreso lo hicieron nuevamente por otro médico, más generoso que yo. A veces pienso que hubiera pasado si mi puesto de trabajo dependía de esos dirigentes o yo hubiera sido una persona vulnerable.

    Los radicales no fueron los únicos que tenían doble moral, los directores peronistas, fueron iguales o peores, como yo no perdía la costumbre de decir lo que pensaba, en especial si me preguntaban mi criterio, llegué a despertar gran rechazo por algunos directores que pretendían que todos los que los rodeaban, manifestaran la hipocresía de la subordinación verbal, esto me valió múltiples castigos, no disciplinarios ya que cumplía con creces mis responsabilidades, pero jamás me llamaron a ocupar puestos de conducción o de jerarquía en los 31 años que trabajé para esta institución, alguno me podrá decir que seguramente no era buena para eso, por eso no me convocaban, pero contrariamente cuando necesitaban a un laburante que pusiera el hombro sin condicionamientos ni limitaciones, siempre se acordaban de mi, hecho que más me revelaba. Si bien estos malos ejemplos no cambiaron mis principios ni la dedicación a mi profesión, ya que mi pasión en ese momento, era la medicina asistencial y los pacientes que requerían mi asistencia no faltaban, por el contrario me faltaba el tiempo para atender a todos, y ellos siempre me premiaron con su muestra de afecto y gratitud por lo poco que por ello podía hacer desde la asistencia pública, pero más allá de mis anécdotas, cuántos jóvenes por necesidades laborales u otras causas, cambiaron sus principios y se iniciaron en un camino de mentiras y obsecuencias gracias a estos dirigentes políticos.

    Situaciones como estas puedo contar miles, actitudes arbitrarias y oportunistas de directivos, que favorecieron al desprestigio de la dirigencia y la anarquía, promovieron esa sensación de que no había autoridad digna de tal, que todos los que ocupaban cargos, con honrosas y escasas excepciones, eran unos oportunista que no les interesaban el bien común ni respetar las reglas de convivencia social, solo usarlas en su provecho. Por lo menos en mi, fomentaron una gran desconfianza en la dirigencia, que me acompaña hasta el día de hoy. Estos recuerdos los traigo a referencia para mostrar a la sociedad, que desde antes del comienzo de la democracia hubo una dirigencia mediocre y sin autoridad moral que no estuvo a la altura de las circunstancia y que fue cultivando o favoreciendo que los jóvenes en formación, perdieran el respeto por la jerarquía y sembrando la idea que las normas estaban hecha para los otros y que todo vale cuando de uno se trata. La inequidad y la impotencia también generan violencia.

    Por otro lado, la justicia  no dio mejores ejemplos y con su apatía y actitudes “garantistas”, confundieron mano dura con mano firme, contribuyeron a fomentar la injusticia y la violencia. Cuando comencé a asesorar empresas, me encontré con un mundo diferente al esperado en la justicia, que si bien algo había oído hablar, desconocía su magnitud, pero no por eso eran situaciones nuevas. Empecé a ver que muchos abogados y médicos mediantes certificados que no se ajustaban exactamente a la situación sanitaria del trabajador realizaban demandas judiciales, pero lo más llamativo para mí, y sorpresa a mi ingenuidad, era que los peritos médicos que asesoraban a los jueces les daban la razón a estos certificados, argumentando sofismas ridículos y poco creíble para cualquier persona con algún razonamiento lógico. A pesar de esto, los jueces poco analizaban estas situaciones y enseguida sentenciaban, – “páguese la indemnización”.

    Así fui viendo que al principio, se hacía una demanda bajo estos argumentos, los peritos de la justicia, decían – tiene razón- y los jueces – páguese-. Los abogados presentaban dos demandas, los médicos peritos decían – tienen razón – y los jueces – páguense-, se presentaban 10 demandas en iguales términos y los médicos peritos decían – tienen razón – y los jueces decían – páguense –, se presentaban  100 demandas y todo igual. Nada podían hacer los abogados y médicos de las empresas para detener esta avalancha de juicios, aportaran las pruebas que aportaran, los exámenes periódicos, pre-ingresos, declaraciones de trabajadores donde negaban enfermedades y juraban gozar de buena salud, etc., nada servía para demostrar que el juicio no tenía razón de ser, los peritos de oficio, asesores de la justicia, en el 99% de las veces decían que los trabajadores tenían razón y los jueces que “la duda es pro operario”, que debía pagarse la indemnización, pero….cuál duda era pro operario?…..cualquier duda?,…..o una duda razonable….no,  la más mínima duda era indemnizable.

    Cuando veía a todos estos trabajadores simulando enfermedades que no tenían, y mintiendo de manera consciente, pensaba en sus hijos, cuántas veces estos trabajadores educando a sus descendientes, le habrán dicho – a mi no me mientas, que soy tu padre – y me preguntaba, el padre puede mentir, existe algún criterio para decidir cuándo se puede o debe y cuándo no se puede ni se debe mentir?. Este doble discurso de los padres, no dañas a los hijos tanto o más que el doble discurso de los dirigentes a la fe pública?.

    – No me digas qué hacer, demuéstramelo – Decía un hijo a su padre.

    También pensaba en el cónjugue, en los hijos, en los hermanos, en los vecinos, en los compañeros de trabajo, en los desocupados que conocían a este trabajador o trabajadora que simulaba enfermedades. Cómo interpretarán que un hombre o mujer sano o  sana, que en ocasiones hasta jugaba al fútbol, hacía deportes o que solo tenía las ñañas de la vejez, reciba una indemnización por una supuesta enfermedad que no se le notaba, ni ellos registraban. Qué pensarían, cuando veían a este trabajador comprarse un auto 0 km, o agrandar su casa, o salir de vacaciones, no como fruto del esfuerzo laboral, sino fruto del engaño.

    Estas actitudes, fomentan la inequidad, la corrupción, la pérdida de valores y de principios entre los que lo conocen y estimulan a imitar actitudes para obtener iguales resultados, generando impotencia y violencia para los excluidos. – Mientan,  mientan, mientan que como castigo recibirán una indemnización-

    Cuando veía  las imágenes que se mostraban desde Buenos Aires en el obelisco, había un muchacho, que había sacado una silla roja de un comercio cercano, la había robado, y la colocó en medio de la calle (9 de julio) y se sentaba en ella a cara descubierta desafiando toda autoridad y mostrando de manera obscena el sentimiento de impunidad que lo embargaba, vi a otro rompiendo un semáforo, sin que nadie hiciera nada por detenerlo. Muchos piensan que esta violencia, es un fenómeno mundial,  cambios de paradigmas de vida que habrá que volver analizar, pero en la Argentina, ha tomado características particulares marcadas por el avance impúdico de la corrupción, la decadencia moral y la falta de valores, la demagogia y la falta de justicia, en todos los extractos sociales, desde los mas encumbrados a los más humildes.

    Para cambiar esta sociedad y mejorar la convivencia, que va a llevar más de 20 años lograrlo, es necesario empezar por respetar cada uno la ley, nos guste o no, decir si cuando sea si, decir no, cuando sea no, la verdad no hace falta ser justificada, solo así podremos exigir con autoridad moral que los demás cumplan con la ley. No le demos a nuestros hijos, doble discurso y no tratemos a los pobres como discapacitados. Pero básicamente exijamos a la justicia que cumpla el rol que le compete. Garantismo no es impunidad.  Mano firme no es mano dura. Trabajemos por la paz.