Ha habido mucho ruido alrededor a varias dietas dirigidas a prevenir las enfermedades del corazón, pero la dieta que ha demostrado consistentemente beneficio en estudios controlados aleatorios es la dieta mediterránea. Se ha demostrado que es útil para reducir un ataque al corazón y accidentes cerebrovasculares, así como disminuir el colesterol LDL o malo.
Dieta Mediterranea
La dieta mediterránea se basa en los hábitos alimenticios tradicionales que se encuentran en el sur de Italia y Grecia a principios del 1960. Se centra en alimentos de origen vegetal – pesados en las verduras, frutas, legumbres, pescado, aceite de oliva y una cierta cantidad de frutos secos.
Pero, ¿qué significa esto realmente y cuánto de ellos deberíamos estar comiendo? Todos estamos de acuerdo que incluso demasiado de algo bueno es malo. Así que aquí hay algunos consejos útiles sobre cómo seguir la dieta mediterránea como estudiado en ensayos clínicos:
Verduras: tres porciones al día. Una porción equivale a media cocidos o 1 taza de verduras crudas.
Frutas: tres porciones al día. Una porción equivale a 1/2 a 1 taza.
Aceite de oliva: Una cucharada por día, sin pasar las cuatro cucharadas al día. Esto incluye al aceite de cocinar.
Legumbres: Tres porciones a la semana de frijoles, guisantes, alfalfa, maní, etc.
Pescado: Tres porciones a la semana. El smellier los peces son, mejor, porque los peces malolientes contienen niveles más altos de ácidos grasos omega-3. Decisiones inteligentes son el salmón, el atún, el arenque, las sardinas, la caballa y las anchoas.
Frutos secos: Tres porciones a la semana. Una porción equivale a 1/4 de taza, una onza o dos cucharadas de mantequilla de nuez. Lo ideal es consumir la materia prima, sin elaborar, sin sal y tostados, como nueces, almendras o avellanas.
Almidones: De tres a seis porciones al día. Una porción equivale a media taza de cocido, una rebanada de pan o una onza de cereal seco. Elija cereales integrales, avena, cebada, arroz integral, quinoa y la piel de color rojo o batatas.
La carne blanca: Tres porciones de tres onzas (100 gr) a la semana. Elija pollo sin piel, que incluye opciones como el pollo, pavo, faisanes y avestruz en lugar de carne roja. Usted no debería tener más de una porción, es decir, tres onzas de carne roja a la semana. Elija cortes magros como el solomillo, lomo o arrachera, si usted tiene que tener la carne roja.
Lácteos / Huevos: Tres porciones a la semana. Elija 1 por ciento o leche descremada, yogur o queso cottage. No hay límites a las claras de huevo.
Postres: Uno de tres onzas a la semana (de 30 a 100 gr). Si es posible, dejar que la fruta sea su postre. Si usted tiene que comer productos horneados, elija uno con ingredientes saludables y comer porciones más pequeñas.
Vino: De cuatro a seis onzas (120 a 200 cc) al día. Sin cerveza o licor fuerte; beber vino es opcional. No empiece a beber si nunca has bebido antes. No hay buenos datos de que tomar el alcohol previene las enfermedades del corazón.
La primera cosa que notarás en esta dieta es el límite en el pescado, nueces, carne y productos lácteos a sólo tres porciones a la semana – no todos los días. También, note la falta de grasa animal.En esta dieta, la carne es un acento y no una pieza central, de su comida.
Por último, la alimentación es uno de los mayores placeres de la vida. Disfrute de su comida, comer lo que es bueno para ti en la moderación y recuerda las palabras de Hipócrates: «. Que la comida sea tu medicina y la medicina sea tu alimento»
Más información
Este post se basa en un solo de una serie de artículos producidos por US News & World Report,en asociación con los expertos médicos de la Clínica Cleveland.
El denominado síndrome cervicobraquial constituye uno de los diagnósticos más discutidos dentro de la medicina laboral y la medicina legal argentina. Aunque el término continúa utilizándose en ámbitos periciales, administrativos y judiciales, su definición clínica exacta, sus criterios diagnósticos y su verdadera entidad nosológica siguen siendo motivo de debate técnico.
En muchos casos, el concepto se emplea para describir cuadros de dolor cervical irradiado al hombro y miembro superior, asociados o no a síntomas neurológicos, vasculares o musculoesqueléticos. Sin embargo, bajo esta denominación coexisten múltiples patologías diferentes, lo que genera importantes controversias diagnósticas y médico-legales.
La relevancia del síndrome cervicobraquial en Argentina no solo se deriva de su diagnóstico frecuente en trabajadores expuestos a tareas repetitivas, posiciones forzadas o sobrecarga biomecánica, sino también de su impacto en la determinación de incapacidad laboral, las enfermedades profesionales y los litigios judiciales.
El término “síndrome cervicobraquial” describe un conjunto de signos y síntomas caracterizados por dolor cervical con irradiación hacia el hombro, brazo, antebrazo o mano, acompañado en ocasiones por parestesias, sensación de debilidad muscular, limitación funcional o alteraciones vasculares.
No obstante, el problema central radica en que el síndrome cervicobraquial no representa necesariamente una enfermedad específica, sino más bien una denominación sindromática que puede englobar diferentes entidades clínicas.
Por este motivo, numerosos autores consideran que el término es de escasa precisión diagnóstica y recomiendan identificar la causa etiológica concreta siempre que sea posible.
El concepto surgió durante el siglo XX para describir cuadros dolorosos del cuello y miembro superior relacionados con alteraciones neurovasculares, musculares o compresivas.
Históricamente se vinculó con:
síndrome del escaleno anterior,
síndrome de salida torácica,
compresiones del plexo braquial,
alteraciones posturales,
trastornos degenerativos cervicales,
Cuadros relacionados con actividades laborales repetitivas.
Con el avance de los métodos diagnósticos modernos, muchas patologías previamente agrupadas bajo el rótulo de síndrome cervicobraquial comenzaron a diferenciarse de manera más específica mediante estudios clínicos, neurofisiológicos e imagenológicos.
A pesar de ello, el término continúa utilizándose ampliamente en medicina laboral y pericial.
La cervicobraquialgia constituye un síntoma o síndrome doloroso caracterizado por dolor cervical irradiado al miembro superior. En cambio, el síndrome cervicobraquial intenta integrar además otros componentes neurológicos, vasculares o funcionales.
Conjunto de síntomas cervicales, neurológicos o vasculares
Radiculopatía cervical
Compresión objetiva de una raíz nerviosa cervical
Esta diferenciación posee enorme importancia en medicina legal, ya que la falta de precisión terminológica puede generar errores diagnósticos y periciales.
Principales diagnósticos diferenciales
Uno de los mayores desafíos médicos consiste en identificar la causa exacta de los síntomas. El denominado síndrome cervicobraquial puede corresponder a patologías completamente diferentes entre sí.
Entre los principales diagnósticos diferenciales se encuentran:
Síndrome de salida torácica
Consiste en la compresión neurovascular del plexo braquial o de los vasos subclavios en su trayecto cervicotorácico.
Este síndrome, a su vez, puede ser originado por varias patologías: Costilla cervical, anomalías de inserción y/o hipertrofia del músculo escaleno
En general, suele presentar los siguientes síntomas:
dolor,
parestesias,
hipotrofias musculares,
debilidad,
cambios vasculares,
síntomas posturales.
Su diagnóstico continúa siendo complejo y controvertido en algunos casos.
Radiculopatía cervical
La compresión de raíces nerviosas cervicales por hernias discales, osteofitos o espondilosis puede provocar dolor irradiado, parestesias y déficit neurológicos objetivos.
La resonancia magnética y la electromiografía suelen resultar fundamentales para confirmar el diagnóstico.
Hernia de disco cervical
Las protrusiones y hernias discales cervicales constituyen una causa frecuente de cervicobraquialgia.
La correlación clínico-radiológica resulta esencial, ya que muchos hallazgos degenerativos pueden observarse en pacientes asintomáticos.
Patología del hombro
Tendinopatías, bursitis, lesiones del manguito rotador y artrosis acromioclavicular pueden irradiar dolor hacia el brazo y simular cuadros cervicales.
Neuropatías periféricas
Síndromes compresivos periféricos, como el síndrome del túnel carpiano o neuropatías cubitales, también pueden confundirse con cuadros cervicobraquiales.
En Argentina, el síndrome cervicobraquial ha sido incluido, desde 1996, dentro del sistema de enfermedades profesionales y baremos laborales relacionados con la Ley de Riesgos del Trabajo.
La problemática surge debido a que:
No siempre existen criterios diagnósticos uniformes.
Muchas veces predominan síntomas subjetivos.
Las causas pueden ser multifactoriales.
La relación causal laboral suele ser compleja.
Los cuadros suelen vincularse a:
Tareas repetitivas.
Posiciones forzadas.
Movimientos cervicales sostenidos.
Sobrecarga biomecánica.
Esto explica su frecuente aparición en:
Administrativos,
Operarios industriales,
Personal de salud,
Choferes,
Trabajadores informáticos.
La correcta evaluación ergonómica del puesto de trabajo adquiere enorme relevancia para determinar causalidad laboral.
Controversias médico-legales y periciales
El síndrome cervicobraquial representa una de las áreas más conflictivas de la medicina pericial laboral.
Las principales controversias incluyen:
ausencia de criterios diagnósticos universales;
coexistencia de enfermedades degenerativas previas;
dificultad para establecer causalidad laboral;
discordancia entre síntomas y hallazgos objetivos;
variabilidad entre peritos;
utilización imprecisa de terminología médica.
En numerosos litigios judiciales se observan errores relacionados con:
insuficiente evaluación clínica;
falta de análisis ergonómico;
ausencia de correlación imagenológica;
interpretación incorrecta de electromiografías;
sobrevaloración de síntomas subjetivos;
utilización genérica del diagnóstico sin precisar etiología.
Estas dificultades explican por qué las pericias médicas requieren una evaluación integral, objetiva y técnicamente fundamentada.
Actualmente existe debate acerca de si el síndrome cervicobraquial constituye una entidad clínica independiente o simplemente, una denominación amplia utilizada para describir síntomas de múltiples causas.
Desde una perspectiva moderna, muchos especialistas prefieren identificar diagnósticos etiológicos específicos, tales como:
Radiculopatía cervical,
Síndrome de salida torácica,
Neuropatías periféricas,
Trastornos musculoesqueléticos regionales.
No obstante, el término continúa teniendo utilidad descriptiva en determinados contextos clínicos y médico-legales.
El verdadero problema no reside tanto en el uso del término, sino en utilizarlo como diagnóstico definitivo sin investigar adecuadamente la causa subyacente.
La relación causal no debe presumirse automáticamente.
Es necesario valorar:
exposición biomecánica,
intensidad y duración de tareas,
factores predisponentes,
enfermedades previas,
correlación clínico-ergonómica.
Importancia de una correcta evaluación pericial
La precisión diagnóstica posee consecuencias directas sobre:
Incapacidad laboral,
Indemnizaciones,
Cobertura por ART,
Litigios judiciales,
Reinserción laboral,
Auditorías médicas.
Un diagnóstico inespecífico o insuficientemente fundamentado puede conducir a errores periciales relevantes y afectar tanto a trabajadores como a empresas y aseguradoras.
Conclusión
El síndrome cervicobraquial continúa siendo un término ampliamente utilizado dentro de la medicina laboral argentina, aunque su definición clínica y etiológica permanece controvertida.
Actualmente se reconoce que muchos cuadros previamente agrupados bajo esta denominación corresponden en realidad a patologías específicas con mecanismos fisiopatológicos diferentes.
Por ello, la evaluación médica moderna debe integrar semiología clínica, estudios complementarios, análisis ergonómico y criterios científicos objetivos para arribar a diagnósticos precisos y evitar errores médico-legales.
La adecuada valoración pericial resulta esencial para determinar causalidad, incapacidad y responsabilidad dentro del sistema de riesgos del trabajo.
Puede ser considerado dentro del sistema de riesgos del trabajo en determinados contextos laborales, aunque existen controversias sobre sus criterios diagnósticos y causalidad.
Generalmente provoca dolor cervical irradiado al hombro y brazo, parestesias, limitación funcional y, en algunos casos, síntomas neurológicos o vasculares.
La cervicobraquialgia describe principalmente dolor irradiado, mientras que el síndrome cervicobraquial incluye además otros síntomas neurológicos o funcionales.
¿Qué estudios ayudan al diagnóstico?
Radiografías, resonancia magnética cervical, electromiografía y estudios vasculares pueden ser útiles según cada situación clínica.
¿Por qué genera controversias médico-legales?
Porque muchas veces existen síntomas subjetivos, múltiples causas posibles y ausencia de criterios diagnósticos uniformes.
Bibliografía orientativa
Moore KL, Dalley AF, Agur AMR. Anatomía con orientación clínica. Wolters Kluwer.
Hoppenfeld S. Exploración física de la columna vertebral y extremidades. Manual Moderno.
La discapacidad es un tema de relevancia social y jurídica en el mundo, dado que afecta a una parte significativa de la población. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), alrededor del 10% de los argentinos presenta algún tipo de discapacidad, lo que pone de manifiesto la necesidad de un marco normativo inclusivo y protector. En este artículo, analizaremos qué se entiende por discapacidad, qué leyes la amparan, y cuáles son los derechos y prestaciones garantizados en el país.
1. Argentina
En Argentina, la Ley N° 22.431 y sus modificaciones, junto con otras normativas, definen la discapacidad como una alteración funcional permanente o prolongada, física o mental, que, en relación con la edad, el medio social y cultural de la persona, implique desventajas considerables para su integración familiar, social, educacional o laboral.
La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD), ratificada por Argentina mediante la Ley N° 26.378, aporta una definición más inclusiva y dinámica, entendiendo la discapacidad como el resultado de la interacción entre las personas con deficiencias y las barreras sociales, actitudinales y físicas que impiden su participación plena y efectiva en la sociedad.
Marco legal que ampara a las personas con discapacidad
Argentina cuenta con un marco jurídico sólido para proteger y promover los derechos de estas personas . Entre las principales leyes y normativas se destacan:
Ley N° 22.431: Establece el Sistema de Protección Integral de los Discapacitados, garantizando prestaciones en salud, educación, transporte y empleo.
Ley N° 24.901: Crea el Sistema de Prestaciones Básicas para Personas con Discapacidad, estableciendo la cobertura de servicios de rehabilitación y apoyos por parte de las obras sociales y prepagas.
Ley N° 25.280: Ratifica el Protocolo de la CDPD, otorgándole jerarquía constitucional y reforzando los compromisos de inclusión y accesibilidad.
Ley N° 26.378: Aprueba la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, promoviendo un enfoque basado en derechos humanos.
Ley N° 26.858: Garantiza la accesibilidad al entorno físico, transporte, comunicaciones e información, buscando la eliminación de barreras.
Derechos garantizados a las personas con discapacidad
El marco legal argentino reconoce una serie de derechos fundamentales para las personas con discapacidad, entre los que se incluyen:
Accesibilidad: Derecho a un entorno sin barreras físicas, sociales o comunicacionales.
Educación: Garantía de acceso a una educación inclusiva en todos los niveles.
Salud: Cobertura integral de tratamientos médicos, rehabilitación y medicamentos a través de obras sociales y el sistema de salud pública.
Empleo: Derecho a trabajar en igualdad de condiciones, con beneficios como la reserva del 4% de los empleos públicos
Transporte: Acceso gratuito al transporte público de corta, media y larga distancia.
Prestaciones para personas con discapacidad
Las leyes argentinas establecen diversas prestaciones para garantizar una vida digna y la integración social de las personas con discapacidad:
Certificado Único de Discapacidad (CUD): Es el documento que acredita oficialmente la discapacidad y permite acceder a beneficios como cobertura médica, pensiones no contributivas y transporte gratuito.
Pensión no contributiva por invalidez: Brinda un ingreso mensual a estas personas en situación de vulnerabilidad económica.
Cobertura de salud integral: Incluye servicios de rehabilitación, medicamentos, terapias y elementos ortopédicos.
Educación especial y apoyo escolar: Para garantizar la inclusión en el sistema educativo.
Adaptaciones y apoyos: Como intérpretes de lengua de señas, materiales en braille o tecnologías de asistencia.
Conclusión
La discapacidad, según las leyes argentinas, no solo es una condición que afecta a la persona, sino también un desafío para construir una sociedad más inclusiva y equitativa. El marco legal existente es un paso significativo hacia la garantía de derechos, aunque persisten desafíos en la implementación efectiva de las normativas. La verdadera inclusión requiere no solo leyes, sino también un cambio cultural que valore y respete la diversidad.
La discapacidad en el mundo
2. Estados Unidos
Americans with Disabilities Act (ADA, 1990): Prohíbe la discriminación por discapacidad en empleos, transporte, educación y servicios públicos.
Rehabilitation Act (1973): Garantiza igualdad de oportunidades para personas con discapacidad en programas financiados por el gobierno.
3. España
Ley General de Derechos de las Personas con Discapacidad y de su Inclusión Social (2013): Integra normas sobre accesibilidad, empleo y no discriminación.
Ley de Dependencia (2006): Regula ayudas para personas con discapacidad que necesitan apoyo para actividades básicas.
4. Brazil
Estatuto de la Persona con Discapacidad (Ley N° 13.146, 2015): Asegura derechos en salud, educación, trabajo y accesibilidad, en línea con la CDPD.
Constitución de Brasil: Incluye la discapacidad como una causa de discriminación prohibida.
5. México
Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad (2011): Promueve la inclusión en salud, educación, transporte y acceso a tecnologías.
Constitución Política de México: Reconoce la igualdad de derechos y acceso a oportunidades.
6. Chile
Ley N° 20.422 (2010): Establece normas sobre igualdad de oportunidades e inclusión social.
Ley de Inclusión Laboral (2018): Obliga a las empresas con más de 100 trabajadores a emplear al menos el 1% de personas con discapacidad.
7. Unión Europea
Estrategia de la Unión Europea para los Derechos de las Personas con Discapacidad (2021-2030): Promueve igualdad, accesibilidad y participación activa en la sociedad.
Directivas de Igualdad de Trato (2000): Prohíben la discriminación por discapacidad en empleo y educación.
8. India
Rights of Persons with Disabilities Act (2016): Amplía la definición de discapacidad e introduce medidas de inclusión educativa y laboral.
National Policy for Persons with Disabilities (2006): Promueve la igualdad de oportunidades y rehabilitación.
9. Sudáfrica
Constitución de Sudáfrica: Prohíbe la discriminación por motivos de discapacidad.
Integrated National Disability Strategy (1997): Guía política para garantizar derechos e inclusión social.
10. Australia
Disability Discrimination Act (1992): Prohíbe la discriminación en servicios, educación, empleo y accesibilidad.
National Disability Insurance Scheme (NDIS, 2013): Proporciona apoyo financiero a personas con discapacidad.
Puntos en común globales
Ratificación de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD): Reconocida como el estándar internacional.
Enfoque en derechos humanos: Transición de un modelo asistencial a uno basado en la igualdad de derechos.
Accesibilidad universal: Normas para eliminar barreras físicas, comunicativas y sociales.
Incorporación laboral y educativa: Políticas para fomentar la inclusión en entornos de trabajo y aprendizaje.
Referencias
Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD) es un tratado internacional adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2006, que busca promover, proteger y asegurar el goce pleno y en condiciones de igualdad de todos los derechos humanos y libertades fundamentales por parte de las personas con discapacidad.
Informe Mundial sobre la Discapacidad: Publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Banco Mundial en 2011, este informe proporciona una visión global sobre la situación de las personas con discapacidad en el mundo.
Discapacidad y trabajo: La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ofrece recursos y publicaciones relacionadas con la inclusión laboral de las personas con discapacidad.
Discapacidad – UNICEF: El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) proporciona información y recursos sobre la situación de los niños y niñas con discapacidad a nivel mundial
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La medicina legal —también llamada judicial o forense, términos originalmente sinónimos— es una especialidad médica que surge por necesidad del sistema judicial. Se trata de la aplicación de los conocimientos médicos y biológicos a la resolución de conflictos legales.
Su campo de acción es vasto. Interviene siempre que un hecho médico o biológico se convierte en base o sustancia de una norma jurídica, o cuando la salud y la enfermedad generan controversias en ámbitos públicos o privados.
¿Es lo mismo medicina legal que medicina forense?
Tradicionalmente, los términos eran intercambiables. Sin embargo, hoy resulta pertinente diferenciarlos. Aunque comparten doctrina y metodología, difieren en el campo de actuación:
Medicina forense: se reserva para la práctica pericial médica en sede judicial, es decir, aquella vinculada a causas que ya se encuentran judicializadas.
Medicina legal: se refiere a la aplicación de la ciencia médica al derecho, incluso fuera del ámbito judicial. Colabora con instituciones, empresas, aseguradoras, y particulares en la prevención o resolución de conflictos que involucren aspectos médicos o biológicos.
¿Qué áreas abarca la medicina legal?
La medicina legal interactúa con múltiples disciplinas, como:
Deontología y diceología médica (derechos y deberes del médico)
Agonología y tanatología (procesos del morir y la muerte)
Criminología y criminalística
Balística forense
Medicina laboral, previsional, deportiva y administrativa
Seguridad social
Sexología médico-legal
Traumatología legal
Psiquiatría y psicología forense
Oftalmología y odontología legal
Toxicología y bioquímica legal
Todo esto exige una sólida formación médica de base: semiología clínica y quirúrgica, diagnóstico por imágenes, interpretación de métodos complementarios, y juicio clínico riguroso.
¿Cuándo consultar con un médico legista fuera del ámbito judicial?
Aunque el imaginario popular vincula al médico legista con la autopsia y el ámbito penal, su intervención extrajudicial es frecuente y valiosa. Algunos ejemplos:
Accidentes laborales: para evaluar secuelas e incapacidad una vez finalizado el tratamiento.
Evaluación de enfermedades laborales o inculpables: determinación de origen y cuantificación del daño.
Jubilación por invalidez: estimación del grado de incapacidad conforme a las leyes previsionales.
Accidentes de tránsito: peritaje médico para reclamos ante seguros o en sede civil.
Reclamos a seguros por enfermedad o accidentes.
Conflictos con obras sociales o prepagas: ante enfermedades no reconocidas o tratamientos denegados.
Análisis de documentación médica y auditoría de historias clínicas.
Evaluación de causas de muerte, participación en autopsias y análisis en casos de envenenamiento.
Enfermedades tóxicas por agroquímicos u otras sustancias.
Evaluación en casos de presunta mala praxis médica.
Determinación de imputabilidad penal.
Valoración de incapacidad social o jurídica en juicios por curatela.
Y la lista sigue. Allí donde haya un conflicto, una duda o una necesidad de establecer la verdad médica sobre un hecho con implicancia jurídica —esté o no judicializado—, el médico legista tiene competencia para intervenir.
Bibliografía
GISBERT CALABUIG Medicina Legal y Toxicología Simulación Ed Masson Barcelona Ed. 2005, pag 3 al 7
BASILE ALEJANDRO: Fundamento de Psiquiatría Medico Legal. Editorial. El Ateneo. 2001
Cada año, más de 8 millones de personas mueren en el mundo por causas relacionadas con el tabaco, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Cerca de dos tercios de los fumadores actuales fallecerán por una enfermedad asociada al tabaquismo, que sigue siendo la principal causa evitable de muerte a nivel global.
¿Por qué es tan difícil dejar de fumar?
Fumar no es solo una adicción física a la nicotina, sino también un hábito profundamente ligado a situaciones cotidianas como comer, conducir, tomar café o lidiar con el estrés, el aburrimiento o la tristeza. Esta asociación emocional y conductual hace que dejar de fumar sea un desafío, pero no imposible.
Lo que hay detrás de un cigarrillo
La nicotina crea una fuerte dependencia, similar a la de otras drogas.
El humo del tabaco contiene más de 7.000 sustancias químicas, muchas de ellas cancerígenas, que pueden causar enfermedades como:
Cáncer de pulmón, boca, garganta, laringe y esófago
Bronquitis crónica
Enfisema pulmonar
Enfermedades cardiovasculares
Cómo dejar de fumar: pasos prácticos para lograrlo
1. Haz un plan para dejar de fumar
Contar con un plan personalizado mejora notablemente las probabilidades de éxito. Este debe incluir estrategias para manejar los síntomas de abstinencia, los antojos intensos y las emociones asociadas.
2. Elegí una fecha para dejar de fumar
No postergues la decisión. Puedes elegir un día con significado personal, uno que sea menos estresante o sumarte a campañas como el Día Mundial Sin Tabaco (31 de mayo) o el Gran Día de No Fumar (tercer jueves de noviembre, en EE.UU.). Si decidís dejarlo de forma espontánea, asegúrate de tener tu plan listo.
Preparación antes del día clave
Agéndalo en tu calendario. Es un hito importante en tu vida.
Consulta a un profesional de salud. Hay tratamientos farmacológicos, como chicles, parches, pastillas, inhaladores y spray de nicotina, además de terapias conductuales basadas en evidencia.
Pedí apoyo. Informa a familiares, amigos y colegas. Hazlos parte de tu red de contención.
Limpia tu entorno. Elimina cigarrillos, ceniceros y encendedores de tu casa, auto y oficina. También es recomendable una limpieza dental profesional para renovar el aliento y reducir el deseo físico.
Reemplazos saludables. Ten a mano chicles sin azúcar, frutas, bastones de apio o canela, o pelotas antiestrés.
Busca apoyo grupal. Hay grupos presenciales y virtuales que acompañan el proceso.
Estrategias para superar los primeros días
No fumes, ni “sólo uno”.
Si usas terapia de reemplazo de nicotina, seguí las indicaciones con constancia.
Recuerda tus motivos: tu salud, tu familia, tu economía, tu libertad.
Hidrátate bien: agua, infusiones o jugos naturales.
Mantente activo: camina, baila, haz ejercicio.
Evita los disparadores: lugares, personas o rutinas que te inciten a fumar.
Participa en sesiones de apoyo o consejería.
Practica técnicas de relajación: respiración profunda, meditación, mindfulness.
Mantén tus manos ocupadas: tejer, dibujar, escribir, armar rompecabezas.
Reflexiona y aprende del pasado
Si ya intentaste dejar de fumar antes, analiza qué funcionó y qué no. Identifica tus desencadenantes y piensa nuevas formas de afrontarlos. Escribí tus emociones o mantén un diario para reconocer patrones y fortalecer tu compromiso.
Tu decisión cambia tu vida
Dejar de fumar no es un acto de fuerza de voluntad aislado, sino un proceso que requiere acompañamiento, preparación y paciencia. Cada día sin fumar es una victoria para tu cuerpo y tu bienestar emocional.
¿Quieres acompañamiento profesional para dejar de fumar? Consulta con tu médico o acércate a un centro de salud.
Fuente: Jon Ebbert, MD , médico empleado de la División de Atención Primaria de Salud de la Comunidad (ECH) y de la Medicina Interna (PCIM). Centro de Dependencia de la Nicotina en Rochester Clínica Mayo. USA
Es una seductora novela que relata las reflexiones de un juez ruso, en su lecho de muerte. La trama gira en torno a las reflexiones de Iván Ilich sobre su vida, sus elecciones y la verdadera naturaleza del sentido de la existencia.
Tolstoi utiliza esta narración como una profunda reflexión sobre la vida y la muerte, explorando temas como el dolor, la búsqueda de significado y la percepción de la vida desde la perspectiva de la muerte.
Esta obra de arte de la literatura universal es de lectura obligatoria para profesionales, familiares y allegados que deben acompañar la agonía de un enfermo terminal
La recomendación de «La muerte de Iván Ilich» a profesionales de la salud y familiares de enfermos terminales se fundamenta en su capacidad para ofrecer una perspectiva profunda sobre la experiencia de la enfermedad terminal y la muerte. La novela de Tolstói examina el sufrimiento, la búsqueda de significado y la reflexión existencial de Iván Ilich mientras enfrenta su propia mortalidad. Para los profesionales de la salud, esta lectura puede proporcionar una comprensión más empática de las emociones y luchas de los pacientes terminales, ayudándolos a ofrecer un cuidado más humanizado. Para los familiares, la obra puede servir como una herramienta de reflexión y diálogo sobre los aspectos éticos y emocionales relacionados con el final de la vida. Además, la obra aborda temas relevantes para la bioética, como los cuidados paliativos y la toma de decisiones al final de la vida.
Vandalismo en los trenes del Sarmiento: más allá del enojo, una llamada urgente a educar
Ayer me sorprendió la noticia de que un grupo de adolescentes había realizado pintadas en los trenes recién adquiridos y aún no inaugurados del Ferrocarril Sarmiento. Las imágenes de los vagones vandalizados, sumadas a la indiferencia y soberbia con la que algunos de estos jóvenes se mostraban, generaron una mezcla de tristeza e impotencia. No solo se trata de un daño material: es una falta de respeto a toda la sociedad, una herida directa a los esfuerzos colectivos por construir un país mejor.
La reacción del entonces ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, fue contundente y cargada de enojo. Mientras algunos medios se enfocaban en polemizar sobre si sus declaraciones fueron exageradas o desafortunadas, lo cierto es que la discusión de fondo trasciende las formas: ¿qué hacemos como sociedad frente a estas conductas?
No basta con indignarnos ni con exigir que los padres paguen los daños —aunque la responsabilidad civil solidaria exista y sea justa en estos casos—. La verdadera pregunta es: ¿cómo educamos a estos chicos para que se conviertan en ciudadanos comprometidos, respetuosos y útiles para una Argentina que necesita de todos?
La sanción económica puede ser reparadora, pero no transforma. Por eso me pregunto: ¿por qué no implementar medidas restaurativas como el trabajo comunitario? Que limpien grafitis, pinten bancos de plazas, colaboren en escuelas públicas, ayuden a mejorar espacios comunes. No se trata de castigar, sino de reeducar y concientizar. De mostrarles que sus actos tienen consecuencias, pero también que pueden enmendarse y aprender.
La educación no es solo tarea de la escuela ni de la familia. Es una responsabilidad social compartida. Si queremos una Argentina más justa, segura y respetuosa, debemos involucrarnos todos. No para gritar ni señalar, sino para construir, enseñar, orientar.
Educar también es prevenir. Y prevenir es proteger el futuro.
Maria Torres Mariano
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